Por: Jacques Sagot 22 mayo

"Indio divino, domador de palabras" -era la forma en que Ortega y Gasset se refería a Rubén Darío-. A Keylor también le dicen "el indio"... acaso necesitemos que le añadan el "domador de balones".

Yo nunca he dicho que España sea un país particularmente racista. Me limito a constatar que en la tierra de Cervantes el racismo existe, como en cualquier otro rincón del mundo. Por lo demás, no siento sino respeto por esta inmensa nación, cuya música y literatura he amado y divulgado de mil diferentes maneras.

Y sí, creo que en la salida de Keylor del Real Madrid hay un componente de racismo y de nacionalismo enfermizo, degenerativo. El machito, pajizo, debidamente caucásico De Gea es un portero ordinario. Por otra parte, es un pelele y un cobarde: ya declaró que no quería disputar la titularidad con Keylor.

La verdad de las cosas es que Navas está en un nivel que solo admite la competencia de Courtois, Neuer y Buffon. Decididamente, uno de los cuatro mejores arqueros del planeta. Davidcito no puede todavía siquiera amarrarle los botines. Pero eso no importa: la portería será de él, y Keylor tendrá que hacer mutis discretamente por el foro.

En sus 114 años de existencia, el Real Madrid, esa especie de sucursal futbolística de la ONU, solo ha contratado a cuatro porteros extranjeros. Además, se ha caracterizado por tener en sus filas al arquero de la Selección Española. Irresoluble paradoja: el equipo universal, ecléctico, cosmopolita, apátrida por excelencia, quiere a toda costa contar con el portero de "La Furia".

Con ello, el Real Madrid incurre en una doble contradicción: ¡ninguna selección en la historia del fútbol ha nacionalizado a tantos extranjeros como "La Roja"! Húngaros, argentinos, brasileños, uruguayos, franceses, italianos, paraguayos, filipinos... en total, 39 jugadores nacidos fuera de España han integrado la selección. Así pues, el Real quiere ser nacionalista.... pero no se da cuenta de que la tradición de esta selección consiste justamente en no ser nacionalista, sino más bien en fagocitar, deglutir, absorber jugadores de otros países. ¿Quién entiende esta absurdidad?

Keylor se va como un titán. De Gea entra como un boy scout. De veras, amigos, no quisiera estar en sus zapatos.

"Indio divino, domador de palabras" -era la forma en que Ortega y Gasset se refería a Rubén Darío-".

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