Por: Roberto García H. 10 noviembre

A través de un correo electrónico, don Haley Castro, una persona ligada profundamente al equipo Barrio México y a la comunidad del mismo nombre, me solicitó alertar a los lectores de la inminente desaparición del representativo mexicanista, que agoniza en el fondo de la tabla de la Segunda División.

Roberto García.
Roberto García.

El incumplimiento con la seguridad social impide al cuadro de la barriada competir en la gramilla en el presente torneo. Por esa razón, cada fin de semana, el elenco recibe tres goles de papel que mancillan su estadística y acrecientan, como una bola de nieve, el gigantesco déficit de la entidad, sin que se visualicen opciones viables para rescatar al equipo canela de lo que parece un inexorable destino.

Canela, por alegre; canela, por su estilo de juego, fino y vistoso. Así bautizó el recordado Parmenio Medina a uno de los mejores cuadros capitalinos, subcampeón nacional en 1976 e inagotable cantera en distintas épocas. Juan Gutiérrez, Didier Castro, Luis Bolívar Quirós, Meza Núñez, José Manuel Rojas, Giovanni y Alexis Alfaro, Roy Sáenz; en fin…

Varias lecturas admite el drama. El incumplimiento con las obligaciones sociales atenta contra la Patria y propicia el desamparo de los futbolistas después de su retiro. Además, la crisis institucional ha dado al traste con las divisiones menores del club. Los niños y jóvenes del histórico distrito al norte de la capital se han quedado sin opciones recreativas. Líderes comunales como don Haley se han desgastado pidiendo a la Municipalidad de San José que dote al barrio de un polideportivo, toda vez que la antigua plaza se convirtió en parque, con las consecuencias harto conocidas de nuestra cruda realidad urbana.

Otro aspecto que salta a la vista es el decaimiento de los valores deportivos. Poco o nada importan la identidad y el prestigio de equipos de tradición. Así como el Barrio México se hunde en lo desconocido, desaparecieron otras divisas legendarias como La Libertad, el Orión y la Gimnástica Española.

En este fútbol de franquicias y de casacas atiborradas delmarketing, la emblemática franja roja es ahora un trazo de sangre en la geografía de un lienzo blanco. Del recuerdo a la indiferencia. De la luz al epitafio.


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