Por: Eduardo Baldares 11 noviembre, 2016

  1. Alivio total. Costa Rica no se enfrascó en un partido loco, como en Rusia, ametrallando al rival -pero exponiéndose en zaga-, sino que jugó como se juegan las eliminatorias: calculadora en mano, procurando no sufrir, agazapada, a la espera del error rival para, ¡zas!, asestarle el golpe mortal.

  • ¿No se ve bonito? ¿Es poco vistoso? ¡Y qué! No es Miss Universo, sino una eliminatoria, donde lo que vale es ganar como sea. Y a la Sele, históricamente, le sientan mejor los juegos tácticos, adormecedores y, sí, feos, que las mejengas estilo ping pong, de toma y dame. Ahora sí me tranquilizaste, Machillo.

  • El partido arranca como un trabalenguas. Trinitenses trituran trabajo tricolor y tratan de contraatacarnos, sin peligro, pero nuestras triangulaciones trabadas no se traducen en tremendos trazos (no importa, era parte del plan de Ramírez… ir desgastando, notando debilidades en los Soca Warriors antes de darles el zarpazo).

  • Las ausencias de Pipo González y Óscar Duarte ni se notaron; en parte, por el buen hacer del trío Watson-Acosta-Calvo (Umaña), pero, principalmente, por la escasa ofensiva local, anulada tanto por disposición propia (por recato o excesivo respeto), como por mérito tico desde la presión en salida.

  • Por las bandas, esta vez Matarrita tuvo menos problemas defensivos que Gamboa, acosado por un Cato muy gato para el desborde, aunque con deficiencias en la resolución del último pase (fue un descanso cuando lo sacaron).

  • Bien cercados Ureña, Bolaños y Ruiz, fueron los contenciones Borges y Azofeifa, junto con Waston, los que se insinuaron un poquitico más al ataque, en la primera parte, y en la segunda, al 65', fue Bola quien recibió la bola solo, habilitado por Gamboa, para callarles la boca a los que estaban quejándose por la falta de riesgos del Machillo. Insisto: ¡Así se juegan las eliminatorias! Matarrita daría la estocada, al 92'.

  • ¡Y reapareció Navas, el verdadero, el salvador, el de las manos milagrosas, el que les atraganta los gritos de gol a los rivales! Pregúntenle a Carlyle Mitchell.

  • ¡Y reapareció Ramírez, el verdadero, el conservador, el de los planteamientos resultadistas, el que saca victorias exasperando a sus colegas! Pregúntenle a Stephen Hart.

  • La hexagonal comenzó con tres platos fuertes, el primero de los cuales tuvo sabor a filete de Bolillo, y no a Pinto. Panamá venció a Honduras en San Pedro Sula, con un balazo de Escobar que Escober no pudo ni ver (así, para terminar en verso).

  • Hernán Darío Bolillo Gómez le aplicó una cucharada de su propio pinto a Pinto, con un planteo inteligente, pragmático, como el del Machillo… aunque a los románticos soñadores no les agrade (¡cómo les cuesta entender!, pese a los ejemplos de la Sele en Italia 90 y Brasil 2014). ¡Viva el pragmatismo!