Por: David Goldberg J. 4 diciembre, 2012

El Estadio Nacional no le cae nada mal a Alajuelense .

Por más de que alguna vez se quiso hacer polémica con unas declaraciones que soltó el técnico rojinegro Óscar Ramírez respecto a ese terreno de juego, el porcentaje de rendimiento y su funcionamiento ahí son positivos.

En ese escenario La Liga ganó siete de nueve compromisos oficiales (ocho de Primera División y uno por la Supercopa), además del Superclásico que disputó durante la pretemporada ante Saprissa.

El Machillo manifestó hace un tiempo que no se sentía del todo feliz al jugar en el Nacional, pues es una cancha “comepiernas”, refiriéndose a que el césped es muy suave, lo que genera más desgaste en el cierre de los partidos.

No obstante, ese factor no le cobró mucho interés a los rojinegros.

Esto porque, más allá de la fatiga que puede existir en los minutos finales, los manudos, en la mayoría de los juegos, hicieron el gasto mucho antes de quedarse sin gas.

La amplitud del terreno es la principal arma para los erizos allí, puesto que permite explotar el uso de las bandas y la línea de fondo por medio de la velocidad, órganos vitales del juego de los manudos.

Los mediocampistas Allen Guevara, Álvaro Sánchez y Diego Calvo, por citar unos cuantos ejemplos, son futbolistas que pueden verse muy beneficiados cuando se encuentran con espacio.

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