Por: Eduardo Baldares 4 junio, 2015

No recuerdo un torneo nacional tan pletórico de golazos como el pasado Invierno 2014. Hubo uno tan, pero tan bueno, que le dio la vuelta al mundo, por encima de cualquier mago del planeta fútbol que haya anotado durante la semana del 27 de octubre al 2 de noviembre.

Tan aplastante fue la supremacía del herediano Esteban Ramírez, que se impuso con un 95,9% de los 16.560 votos de los cibernautas del programa Fuera de Juego, de la cadena ESPN.

La forma cómo dominó con el pecho, extendió de cabeza y le puso cohetes al balón con un derechazo nuclear, ¡sin dejarla caer!, para hacerla añicos entre el tubo izquierdo y los guantes del morado Briceño, no solo transformó el Rosabal Cordero en un manicomio, sino que el orbe se estremeció. Con ínfimo porcentaje, el colombiano James Rodríguez (Real Madrid) fue el segundo lugar en comicios más vapuleado desde Johnny Araya.

El golazo de Esteban no alcanzó a meterse en liza por el Premio Puskas 2014. Su cohete estalló a destiempo, cuando ya estaban decididos por FIFA los 10 semifinalistas para la premiación de enero. Empero, el propio Ramírez nos confesó que espera quedar en la lista de elegibles 2015. La verdad, su conquista reúne todos los requisitos para competir. Para comenzar, ya fue galardonada en Costa Rica.

¿Será que se trepa al podio de finalistas del Puskas 2015 (si es que se hace la Gala)? Seamos realistas. No era fácil antes y menos después de la maravilla de gol que Lionel Messi (Barcelona) hizo en la final de la Copa del Rey, ante el Athletic de Bilbao, el pasado sábado. Ya Carlos Tévez (Juventus) había anotado tras una magistral carrera "maradoniana", el 9 de noviembre contra Parma, por la Serie A. Extraterrestres con pasaporte argentino, vaya rivales. Pero no nos saltemos etapas. Faltan muchos meses y muchos goles que los expertos analizarán. El primer paso es quedar en el top10, para luego pasar adonde usted y yo podemos influir: las votaciones abiertas, mundiales, a través de Internet, de donde saldrán los tres finalistas. Veremos qué sucede.