Por: Fanny Tayver Marín, José Pablo Alfaro Rojas 4 abril, 2016
Kenneth Dixon celebró con gran euforia su primer gol con Alajuelense.
Kenneth Dixon celebró con gran euforia su primer gol con Alajuelense.

Javier Delgado no lo había olvidado. En una ocasión lo describió como uno de esos futbolistas ‘diferentes’, que pueden inventarse una jugada y cambiar el rumbo de un partido cerrado.

Solo esperaba su momento. Kenneth Dixon sabía que si le llegaba la oportunidad de meterse en el once, tenía que rendir.

Y lo hizo. Con gol y desequilibrio, recordó por momentos a la promesa que la Liga contrató cuando brillaba en Santos.

En ocho minutos, los ‘relegados’ se acordaron de que tenían que decir ‘presente’: el cobro de tiro libre de Carlos Díscua, quien apenas jugó su segundo partido como titular, terminó en un rebote para que Dixon anotara su primer gol como rojinegro, casi 10 meses después de la última vez que abombó la red en Guápiles.

El habilidoso jugador aprovechó la baja de Guillermo Ortiz por lesión para volver al once, y el catracho se acordó del protagonismo de la última campaña, cuando fue el mejor asistidor erizo.

También volvió el desaparecido Harry Rojas en la segunda parte, ¡un año después!, tras una larga ausencia por lesión.

Apareció de verdad, con asistencia para Jonathan McDonald en el segundo tanto, en el 67’, y con participación en el tercer gol, cuando Christopher Meneses regresó a la anotación; otro desaparecido que volvió a la red al 85’, tras jugar su segundo partido consecutivo.

Fue una liga contundente en la segunda parte, luego de un primer periodo sumamente parejo.

Sus figuras se rencontraron pero no desentonaron en medio de la consolidada formación del Sheriff en esta temporada.

Duro. El juego fue exigente, ante la agresiva propuesta carmela.

Cuando el árbitro Andrey Vega sonó su silbato, la Liga le arrebató la redonda a su adversario, proyectó un fútbol rápido y penetrante, con pases a la espalda de la retaguardia y una ejecución clara del fútbol por los costados.

Pero la pólvora rojinegra se apagó después de los primeros 15 minutos cuando le regaló la posesión del balón a los verdolagas.

Los manudos fueron muy permisivos y permitieron que Carlos Hernández y Johnny Woodly fortalecieran la propuesta carmela: el Zorro lanza largo, Woodly se cruza entre los centrales a velocidad para encontrar el espacio.

El ataque de la barriada puso en jaque por algunos minutos a la zaga manuda, al obligar a Patrick Pemberton a convertirse en un líbero falso, que tenía que salir con desesperación a despejar.

Tras el descanso, el juego se tornó de ida y vuelta, con una Liga en busca de liquidar el cotejo, y un equipo de la barriada obligado a ir al frente en busca de un resultado que lo aleje del frío sótano.

Los espacios los aprovecharon los manudos, incesantes en su idea de desarrollar un fútbol fluido, con verticalidad y dinámica en el último cuarto de cancha.

También fue el día en que los suplentes le dijeron a su entrenador: ¡Aquí estamos!

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