Los yerros morados en defensa continúan y ayer tuvieron un alto precio en Kansas City

Por: Johan Umaña V. 19 septiembre, 2014
Los morados Ariel Rodríguez y Manfred Russell pelean el balón contra los centrales del Sporting Kansas City, Matt Besler (5) y el francés Aurélien Collin. Rodríguez tuvo un par de chances para voltear el marcador. | SKC / MIKE GUNNOE
Los morados Ariel Rodríguez y Manfred Russell pelean el balón contra los centrales del Sporting Kansas City, Matt Besler (5) y el francés Aurélien Collin. Rodríguez tuvo un par de chances para voltear el marcador. | SKC / MIKE GUNNOE

Un Saprissa quebrado que fue a Estados Unidos a buscar y quizás no debió hacerlo... Quizás debió resguardarse para esconder los pecados de una media que no recupera y una zaga que no tapa.

Los tres goles del Sporting Kansas City fueron merecidos porque, a pesar de tener por lapsos la bola, la S nunca controló los ataques locales: 18 veces remató el nuevo líder del grupo 2 de la Liga de Campeones de la Concacaf.

El golazo de Juan Bustos Golobio, por mucho el mejor morado, no suaviza los dolores de un cuadro que sufre taquicardia en cada córner y en cada ataque rival.

Sin mejoría. En los 18 días que ya agotó setiembre, el Monstruo no había jugado ni un solo partido. 18 días de trabajo que de poco sirvieron... El Sporting fue finalmente ese rival calificado para desnudar que mucho cambió, no para bien, en el campeón nacional.

Como si no fuera suficiente la nula recuperación en la mediacancha y la gris pasividad de la defensa, el portero Danny Carvajal halla siempre la forma de atizar el infierno en retaguardia.

Del meta fue el error que temprano puso números en el marcador. Al 12’, Benny Feilhaber la bajó en el área para ser derribado por Carvajal. Clara pena máxima y expulsión; Danny solo se salvó por el perdón del sílbatero mexicano Fernando Gerrero.

Dom Dwyer cobró sin resguardos, al 14’: gol y a sufrir.

Así empezaron los ticos, con un Sporting encimado, que pudo haber sacado mayor provecho de la inicial de no haber sido porque Carvajal supo lavarse la cara.

Carvajal le tapó un remate peligroso a Graham Zusi, al 20’ y a Dwyer le quitó dos más: un mano a mano, al 19’, y un cabezazo, al 39’.

Lo positivo fue que después del gol Saprissa tomó el balón. Cogió confianza y tuvo sus mejores momentos, animados por la mancuerna Golobio-Manfred Russell.

Así llegó el saque de banda que terminó con el trallazo zurdo de Golobio, un golazo al 27’. También hubo un par de chances para que Ariel Rodríguez cambiara la historia.

Mas, el Sporting, con cada pelota que agarraba, armaba peligro.

Toni Dovale, con un golazo de fuera del área, al 68’, y con un toque para rematar el baile a la zaga morada, al 75’, sentenció el juego.

Cuesta arriba, Saprissa mostró que la ineficiencia no la vive solo atrás: seis remates, de los que solo el de Golobio fue directo al marco. Basado en la transmisión de Repretel.