Por: José Pablo Alfaro Rojas 11 mayo, 2015

En medio de la algarabía por sacar la victoria y dar un paso en firme a la final, los futbolistas de Alajuelense encontraron en un simple balón, encima de su casillero, el plus necesario para sacar el triunfo.

Jonathan McDonald junto a su hijo y los balones llenos de mensajes con que fueron motivados los jugadores manudos. | FANNY TAYVER
Jonathan McDonald junto a su hijo y los balones llenos de mensajes con que fueron motivados los jugadores manudos. | FANNY TAYVER

No era cualquier pelota, pues cada una de ellas tenía escrito decenas de mensajes de los familiares más cercanos de los integrantes del plantel erizo.

“Son mensajes de que hay que creer en nosotros. La familia en esto juega un plus extra porque siempre está al lado de nosotros.

“Son los que nunca nos abandonan”, explicó Jonathan McDonald tras el partido.

En ese instante, los jugadores acrecentaron la fe en sí mismos y se dieron cuenta de que el partido no solo era importante para ellos, sino también para sus seres queridos.

En el esférico que recibió Jonathan Mc Donald, anotador de los dos goles, habían frases como “los campeones no se rinden, el esfuerzo total es una victoria completa, piensa en grande siempre puedes ser mejor, no te rindas, fe, Dios y familia”

En cada espacio de la redonda los jugadores leyeron los mensajes más íntimos de su núcleo familiar, antes de ingresar al terreno de juego.

Ahí empezó a forjarse una victoria en la que los jugadores creyeron desde la concentración.

Patrick Pemberton, luego del duelo, salió con el balón bien abrazado y luego recibió la felicitación de su esposa y sus hijos.

Lo mismo McDonald, quien entregó la pelota a sus pequeños, que aprovecharon para jugar con ella, mientras el goleador atendía a los medios.

“Sabíamos que esto lo sacábamos todos juntos, tenemos una familia afuera y dentro de la cancha, el equipo estaba unido y muy comprometido desde que ingresó al camerino”, comentó Jonathan al finalizar el juego.

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