Dos buenos relevos de Mauricio Wright le dieron el triunfo azul en un juego sin emoción

Por: Roberto García H. 25 agosto, 2014
Belemitas y azules pelearon con intensidad, pero el juego fue desordenado. El arquero Erick Sánchez despeja de puños. | CARLOS GONZÁLEZ
Belemitas y azules pelearon con intensidad, pero el juego fue desordenado. El arquero Erick Sánchez despeja de puños. | CARLOS GONZÁLEZ

Santa Bárbara. Cuando en el cronómetro del partido Belén-Cartaginés solo restaban ocho minutos, Mauricio Wright, el estratega brumoso, optó por firmar la tercera y última de sus boletas de cambio.

Antes, había ordenado los ingresos de Daniel Quirós (57’) y de Leandro Silva, al 70’. Y al 82’, Wright Reynolds apostó por Luciano Bostal, uno de sus cañoneros.

Hasta entonces lo que habíamos observado sobre la gramilla del estadio Carlos Alvarado –donde Belén ayer fue local– no ofrecía nada, o casi nada, para el comentario.

Era el epílogo. Y a esas alturas Cartaginés no había realizado ni un solo disparo directo. ¡Ni uno!

Entre tanto, el anfitrión parecía que se había enredado en sus propios mecates, al presionar al adversario en la zona del mediocampo, sin opciones de traducir su táctica del sudor en poder ofensivo.

Mas, está de Dios que una cosa es el espectáculo, la necesidad del aficionado de disfrutar con acciones trepidantes en las porterías, y otra, muy distinta, el sentido del ajedrez que se libra desde los banquillos.

Ayer primó lo segundo, tanto que al terminar el primer tiempo, la asfixia y el vaho en la nuca de los goleadores, léase, marca a presión, había sido la tónica general.

Ni Minor Díaz en el equipo belemita, ni Andrés Lezcano en la vanguardia visitante, tuvieron oportunidades de situarse en situación de gol ante los guardametas Erick Sánchez y Luis Torres, de Belén y el Cartaginés, respectivamente.

Además, el fuerte sol del mediodía fue otro factor que se confabuló, al fin de cuentas, contra la dinámica que esperábamos observar.

El único lance digno de mención se suscitó al minuto 33. No hubo gol, ciertamente, pero valió la pena apreciarlo, por esa chispa y agilidad mental que destaca en ciertas figuras, como Johan Condega.

El hábil mediocampista azul, con la pelota en sus pies, pero lejos, muy lejos de la portería, miró de reojo cómo el guardavalla local estaba adelantado. Y de súbito le envió un globito que, por poco, aterriza en la red. ¡Claridad y talento!

Juegan las boletas. William Quirós (54’), Keylor Villegas (58’) y Randall Leal (71’) fueron los relevos del técnico local, Breansse Camacho.

Entre tanto, Daniel Quirós (57’), Leandro Silva (70’) y Luciano Bostal (82’) se convirtieron en las permutas de Mauricio Wright.

“El fútbol tiene tres resultados; uno busca ganar; si no se puede, el segundo (empate); y si no, ni modo, se pierde”, razonó el timonel brumoso ante los micrófonos y las cámaras, al final de los 90 minutos.

Pues bien, cuando Bostal pisó el césped, parecía que los contendientes aceptaban el empate, puesto que solo quedaban ocho minutos.

Mas, a solo dos minutos de la aparición del Bostal argentino, al 84’, el joven Daniel Quirós, su viejo compinche del Puerto, le filtró un pase-gol que Luciano tocó con precisión hasta el fondo del tejido.

Uno a cero ajustado, pero victoria al fin. ¡La gestó el estratega!