18 septiembre, 2015
El técnico Jeaustin Campos en un partido ante Herediano en el Torneo de Verano 2015, en el estadio Ricardo Saprissa. | RAFAEL PACHECO
El técnico Jeaustin Campos en un partido ante Herediano en el Torneo de Verano 2015, en el estadio Ricardo Saprissa. | RAFAEL PACHECO

Cuando un técnico sale de un club suele lanzar la frase de que los entrenadores siempre tienen la maleta lista, en alusión a lo inestable que es su profesión.

En el caso de Jeaustin Campos, diferentes situaciones hicieron que el timonel armara su equipaje poco a poco, hasta terminar dejando el equipo por “mutuo acuerdo”, según la versión oficial del Saprissa.

El desempeño irregular de la S , la forma cómo perdió frente a la Liga y caer en Trinidad y Tobago ante el modesto W Connection fueron parte de seis factores que empujaron a Campos al precipicio.

El cuarto motivo es que en siete fechas del Torneo de Invierno, Saprissa no rodó con soltura, al punto de que la tabla de posiciones lo castiga con dureza: es sexto a nueve puntos del líder, su archirrival, Alajuelense.

La quinta razón es que en mes y medio, Jeaustin no pudo ligar dos victorias al hilo; por el contrario, sí sumó dos tropiezos seguidos en el torneo invernal, primero ante Uruguay (2-0) y luego en el clásico, en casa (1-2).

La S tampoco ha sacado réditos de la cancha natural en lo que va del semestre. Sexto motivo.

Sin embargo, la gota que derramó el vaso en la dirigencia, según supo La Nación , fue la forma en la que perdió el clásico.

Tras un inicio arrasador, el Monstruo se durmió y le dio vida a la Liga para que esta silenciara el Ricardo Saprissa.

Históricamente, perder contra el archirrival siempre sacude los cimientos del derrotado. Y en este caso, el damnificado fue el hombre que acostumbró al saprissismo a las mieles del triunfo sobre el bando manudo.

Fue así como el timonel rubricó su sentencia el domingo: un tropiezo en Trinidad y Tobago le costaría el puesto. Y así fue.

La derrota en suelo caribeño comprometió la estadía en Concacaf y terminó por convencer a la cúpula de Horizonte Morado de que el estratega agotó su ciclo, no solo en el banquillo, sino como gerente deportivo, la otra función que desempeñaba.

Con tres derrotas seguidas, la situación deportiva tomó tintes de crisis, particularmente a lo interno del camerino.

Una y otra vez Jeaustin insistió en que la falta de gol afectó directamente la obtención de resultados positivos.

Públicamente, Campos reconoció que le faltaba material humano para encarar las distintas competiciones, un detalle que por razones lógicas erosionó el vínculo con sus dirigidos.