Un solitario gol fue el que marcó distancia en el equilibrio entre los rivales de siempre

Por: Roberto García H. 21 julio, 2014

De esta copa de fútbol, la Liga ha brindado en tres por tres; dos de 90 minutos, y otra por shout out .

En la tercera edición del Super Clásico –que se juega desde el 2012 entre los archirrivales–, Alajuelense ha impuesto su ley sobre el Saprissa. Ayer ganó por 1 a 0.

Mediodía sin sol en la Joya de La Sabana. Con el aforo en un 40%, los monarcas saltaron a la gramilla con sus nóminas estelares.

Porque, dígase lo que se diga, en la carpeta del estratega González había un plan de juego diseñado en función de cantar victoria, toda vez que doblegar al rival de siempre es más que una consigna en la estirpe de un clásico que se precie de tal.

El clásico criollo dispone a rojinegros y morados en pie de lucha, independientemente de las posiciones que ocupen en la tabla, o más allá de la índole del espectáculo. Simplemente, el desafío es medir fuerzas para ejercer jerarquía.

En el banquillo de al lado, Óscar Ramírez también planteó su propuesta con figuras de primer orden, con el cartel de Porfirio López, de José Salvatierrra, de Ariel Rodríguez o de Johan Venegas, sin obviar, eso sí, que puntales como Palacios, Macdonald o el repatriado Gabas, ni siquiera se uniformaron.

Falta rodaje. Si bien es cierto que hubo afanes repartidos y situaciones de peligro alternas, el estado actual de los planteles, que recién salen de la pretemporada, afectó en general el nivel del espectáculo.

La Liga fue mejor en el primer capítulo, cuando reiteró sus avances por el carril derecho, sobre la fragilidad defensiva izquierda que se notaba en Michael Barquero.

Precisamente, un error de Barquero colocó a Alonso en la boca del gol, pero la desperdició, al 41’.

De entrada en el segundo tiempo, el timonel González reforzó la delantera con David Ramírez. Sin embargo, en el 52’, un trallazo del manudo Armando Caya Alonso sacudió los cordeles que custodiaba el arquero Danny Carvajal. 1 a 0.

El zurdazo en la redes blancas de la meta morada fue la culminación de un fluido toma y dame que montaron José Salvatierra y el Caya. Este afinó la puntería y ¡pum!, se rompió el equilibrio.

La ventaja mínima se mantuvo hasta el último silbato, que sorprendió a Saprissa encima de la Liga, sin que los hombres de Rónald González consiguieran quebrar la resistencia de una defensa eriza muy bien plantada, con el respaldo ulterior de Dexter Lewis.

Porque el arquero emergente cumplió a cabalidad, tras relevar al titular Alfonso Quesada, al 57’.

González hizo lo propio y completó su baraja con Juan Bustos Golobio (60’) y Daniel Colindres (62’).

Saprissa buscó, insistió, arreció y arrinconó al rival contra los cordeles de Lewis en el epílogo, pero el guardameta respondió con reflejos, con agallas. Y la Liga alzó su tercera Copa del Super Clásico.