Por: Daniel Jiménez, Cristian Brenes 14 mayo, 2016
Jonathan McDonald estuvo opaco y fue sustituido por Hernán Rivero al minuto 55. En esta acción lo marca Leonardo González. | RAFAEL PACHECO
Jonathan McDonald estuvo opaco y fue sustituido por Hernán Rivero al minuto 55. En esta acción lo marca Leonardo González. | RAFAEL PACHECO

La desesperación de Alajuelense por meter un gol en la final fue tanta que el técnico Javier Delgado echó mano del espigado atacante Hernán Rivero.

El ingreso del argentino reflejó la angustia manuda desde el banquillo, pues se le dio responsabilidad a un hombre que no gozó de confianza durante el grueso del Verano 2016.

Rivero ingresó de cambio al minuto 55 por un apagado Jonathan McDonald.

Y eso que el suramericano solo había estado en cinco oportunidades dentro de la cancha y registra un gol. De ellas, solo en una ocasión ingresó desde el arranque y jugó el partido completo.

Para el técnico Marvin Solano, la apuesta del cuerpo técnico rojinegro por Rivero fue por lo poco que mostró su ofensiva en los dos choques de la gran final.

“Alajuelense se vio muy desorientado y parte de ello se reflejó al recurrir a jugadores que casi no participaron en la fase regular del campeonato”, manifestó Rivero.

El estratega recalcó que no se le podía tachar al atacante de salvador porque el equipo no jugó para él, ni aprovechó su 1,92 metros de estatura en ningún instante del complemento.

“Tuvo escasos minutos durante todo el certamen y terminaron recurriendo a él como el salvador, cuando difícilmente podía hacer algo fuera de lo común por la falta de confianza y regularidad que tuvo”, acotó.

Rivero se despidió del certamen con 234 minutos jugados. De paso, fue el refuerzo rojinegro que menos participación tuvo, al ser superado por el defensor panameño Harold Cummings y el volante de contención hondureño Jorge Claros.

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