5 enero, 2015

Un día, uno llama a un dirigente para confirmar la versión de que el técnico tal rechazó su ofrecimiento para dirigir el equipo.

Y el directivo asegura que aún no han hablado del tema pese a que el propio entrenador le confirmó al periodista que lo llamó el día anterior para darle su respuesta.

Días después, otro jerarca niega al mediodía en televisión que ya hayan elegido a sutanito como timonel de su equipo; no obstante, ya habían cerrado el acuerdo en horas de la mañana.

Y está la historia del jugador que niega el arreglo para irse a un nuevo club solo unas horas después de que ya se había concretado la negociación entre equipos para que se realice el traspaso.

En ese ambiente nos movemos los periodistas deportivos de este país, esquivando mentiras y sorteando farsas para tratar de descubrir secretos que se guardan por compromisos de algunas fuentes con sus amigos y patrocinadores, en detrimento de la ética y de la verdad.