Por: Fanny Tayver Marín 4 mayo, 2016
José Guillermo Ortiz salió de la gramilla del Estadio Ricardo Saprissa celebrando las dos anotaciones que consiguió frente a los morados. El erizo hizo un señal con su mano para aludir a su doble celebración en la casa del archirrival. | LUIS NAVARRO
José Guillermo Ortiz salió de la gramilla del Estadio Ricardo Saprissa celebrando las dos anotaciones que consiguió frente a los morados. El erizo hizo un señal con su mano para aludir a su doble celebración en la casa del archirrival. | LUIS NAVARRO

José Guillermo Ortiz fue la figura de Alajuelense en la serie ante Saprissa y además se consolidó como la referencia ofensiva manuda en el Verano 2016.

Ortiz consiguió un doblete para hundir a los morados en el juego de vuelta e impulsar a los erizos a la final nacional.

El primer gol del atacante llegó por una viveza, debido a que aprovechó un cabezazo de José Salvatierra desde la bomba del área para solo empujar la pelota de derecha al fondo de la red del meta Jaime Penedo.

El panameño volvió a ser víctima del rojinegro, cuando en el complemento se escapó por derecha, se quitó a Aubrey David y la puso al palo largo.

José Guillermo se consolidó de esta forma como el verdugo del arquero canalero, porque le metió tres goles de los cinco que hizo la Liga en esta serie.

También el futbolista originario de Upala llegó a 11 celebraciones y así empató en la punta del goleo con José Luis Cordero, de Belén.

La serie semifinal fue de ensueño para José Guillermo y ahora se centra en la final.

“Yo no voy a menospreciar a Saprissa, es un gran equipo. Gracias a Dios estamos en la final, por dicha se nos dieron las cosas en todo, en lo personal y grupal. Ahora vamos frente al Herediano”, afirmó Ortiz al final del partido.

Pese a que vive su temporada más fructífera en las redes desde su debut en 2013, al bombardero no le alcanzó para conseguir ser llamado a la prelista de la Selección Nacional previo a la Copa América Centenario, una meta que siempre ha dicho es tarea pendiente.

La mejoría de Ortiz es notoria no solo en anotaciones, sino también en carácter dentro del campo, donde demuestra orgullo sin importar a quién tenga al frente, como sucedió ayer.

Adolfo Machado y él se enfrascaron en discusiones fuertes durante varias ocasiones y el número 21 de la Liga no se achicó, aunque fuera el capitán morado el que intentaba sacarlo del encuentro.

Detalle no menos trascendente es que hizo que la Liga no extrañara a su figura, Jonathan McDonald, quien quedó fuera desde el primer compromiso por lesión.

Ese futbolista que tuvo sus primeros tacos a los 11 años y que es declarado amante de las comidas típicas, especialmente de las chorreadas, hoy sin temor se echa el equipo al hombro y lo tiene a 180 minutos de celebrar su cetro número 30.