Partido de ida se jugará este miércoles a las 8 p. m. en el Ricardo Saprissa

Por: Fiorella Masís 3 mayo, 2016
Javier Delgado celebró con Cristian Oviedo y Harry Rojas el segundo gol de los manudos.
Javier Delgado celebró con Cristian Oviedo y Harry Rojas el segundo gol de los manudos.

Javier Delgado aseguró antes de que se iniciara la semifinal ante Saprissa que la primera meta de la Liga era revertir la ventaja deportiva que tenía su rival.

Su equipo lo consiguió, al ganar el partido de ida 2-0; sin embargo, el timonel de Alajuelense asegura que eso no puede restarle presión a sus dirigidos, pues es necesaria para sacar adelante el resto del objetivo.

Ahora que pudo ganar el juego y poner la ventaja de su lado, ¿cómo manejar que la presión está del lado contrario?

Si usted al enfrentar una serie está en desventaja lo que tiene que provocar es reversar esa situación y ahora la ventaja la tenemos nosotros, claro que hay muchas formas de ratificar esa ventaja o perderla. Entonces ahora no podemos dejar de sentir presión, porque eso es importante para el jugador de fútbol, es importante para no confiarse, para no decir 'ya todo está hecho'. Ese es el problema y no vamos a permitir que eso pase. Somos favoritos para ir a la final, Saprissa es favorito también para ir a la final (...) aquí muchos descalificaban al tercer y cuarto lugar pero ojo que este formato es totalmente diferente. Hay que sentir la presión hasta que usted logre algo que sea tangible, una madella, un trofeo, porque antes de eso no puede relajarse.

El rival recibe golpes extra cancha y además tiene bajas, ¿cambia el análisis del partido?

Nosotros nos enfocamos en Liga Deportiva Alajuelense, tenemos nuestras propias preoocupaciones, como que se recuperen bien algunos jugadores. Saprissa también tiene las suyas. Así que nos vamos en enfocar en lo nuestro, que el equipo llegue lo mejor posible. Las bajas se han vivido a lo largo del torneo, entonces la labor de don Carlos (Watson) y mía es cómo superar esas situaciones, pero el enfoque nuestro es la mentalidad, la inspiración, la fortaleza que tenemos que tener para poder terminar lo que se empezó el día sábado.

¿Cómo meterle en la cabeza a los jugadores que no van ganando o que no llevan ventaja?

Estamos hablando de una institución madura, que tiene 90 y tantos de años de muchas historias. Es un equipo grande, acostumbrado a estas situaciones. No es un equipo aprendíze, en el que uno tiene que agarrar la cabeza y meterles todas las ideas, hay jugadores con muchas experiencias, positivas y negativas; eso facilita mucho. No es lo mismo agarrar un grupo nuevo y empezarles a decir las presiones que van a tener. En la Liga se está acostumbrado a eso, entonces no se puede descuidar ningún detalle.

Hemos hecho un trabajo integral desde hace tres meses y medio. Ahí es donde ese trabajo previo tiene que verse reflejado ahora. Entiendo que hay escenarios que debíamos visualizar; ganar, empatar o perder, pero yo lo dije claro, el primer partido va a determinar el rumbo del segundo, tanto para la Liga o Saprissa. Ya sabemos la manera que tenemos que encarar este partido, de terminar nuestro trabajo y lo de Saprissa será pasar. No veo ventajas ni desventajas.

¿Cuánto se presta el partido para hacer variantes, ya sea obligadas o no?

Es cierto lo de la cercanía, es poco tiempo pero en un partido de estos hay que arriesgarlo todo y esperar hasta el último momento, pero tampoco aferrarnos a unos jugadores, si están perfecto, sino vienen otros y tienen el mismo compromiso y responsabilidad de sacar esto, en conjunto con sus compañeros y cuerpo técnico. Vuelvo a insistir, yo creo mucho en el carácter y en la personalidad de un jugador. He visto historias de jugadores jugando fracturados, lesionados y algunos con una cortadita y se salieron, gracias a Dios este no es el caso, los muchachos quieren estar y vamos a esperar hasta el último minuto.

Por lo que vio el sábado y tomando en cuenta que el rival no va a contar con cuatro figuras importantes, ¿en qué le cambia eso el trabajo?

Si yo hablo de las grandezas que tiene una institución como Alajuelense, también hay que hablar de las cosas positivas de un equipo como Saprissa. Saprissa no es un solo jugador, porque le falte uno, dos o tres no va a dejar de ser Saprissa y va a luchar, y eso lo tenemos que tener claro. Alajuelense va a enfrentar al Saprissa, no va a enfrentar al que está o no está. Aunque individualmente sí se debe tomar en cuenta que puede perder o ganar con la participación o no participación de un jugador, y eso el análisis lo hacemos internamente y tratamos de sacarle provecho.

Lo mismo en Saprissa deben estar pensado qué pasa si no juega McDonald. Ese es el análisis y gracias a Dios el fútbol ha evolucionado tanto que la información está al alcance de todos, entonces nosotros vamos a tratar, con los elementos que tenemos disponibles, terminar la tarea, y Saprissa va a tener que buscar con los elementos que tenga, revertir esa situación. Son dos instituciones muy grandes que han pasado muchas situaciones en su historia, algunas muy buenas, otras complicadas, y creo que este platillo se adelantó mucho en semifinales.

¿El último clásico en Saprissa (ganaron los tibaseños 1-0) es un fiel ejemplo de lo que puede suceder el miércoles o en semifinales es diferente?

Ese es un parámetro que tenemos nosotros, la última visita. Fue un partido equilibrado de ida y vuelta. Saprissa tuvo oportunidades y aprovechó una, nosotros tuvimos y no aprovechamos. En un estadio como el Saprissa no hay que ir a defenderse porque le das armas al rival. Puede pensarse que el juego será de la misma manera, pero también puede pensarse que hay espacio para pretender algo más, para asegurarse una zona o para explotar otra de acuerdo a las bajas que puede tener Saprissa o las que tenemos nosotros.

¿Qué piensa de la situación que vivió David Guzmán?

Por respeto a una institución como el Saprissa, no me voy a referir, es algo muy propio de ellos. Todos somos figuras públicas, a todos nos gritan, nos felicitan, que una foto, que una frase no tan apreciable... Eso todos lo vivimos y uno no puede juzgar, porque puede ser que saliendo de aquí alguien me grite feo pero me agarre en un estado tranquilo o me agarre mal. Es muy relativo y para hablar con propiedad hay que saber qué pasó y por respeto no me voy a referir al tema.