Por: Eduardo Baldares 3 noviembre, 2015

El colombiano Juan Carlos Osorio le dijo “no” a la Federación Costarricense de Fútbol. Le paga más México. El argentino Ricardo Gareca también le pateó el trasero a la Fedefútbol. Le paga más Perú. Entonces, cansados de mendigar por un técnico de clase B (¿ofreciéndole salarito de C?), nuestros dirigentes optaron por nacionales. Primero, Paulo Wanchope; luego, Óscar Ramírez, suponemos que mucho más económicos que los primeramente “tentados” (así, entre comillas). Obvio, los A como Guardiola, Mourinho, Löw y Del Bosque son inalcanzables.

Así las cosas, cualquiera supondría que quedaría capital para reforzar las selecciones menores con los mejores entrenadores del ámbito local. Entonces, ¿por qué no completar el staff con perfiles similares al de Ramírez?

¿Consideraron a Hernán Medford, campeón en tres países y de Concacaf, tercer lugar del Mundial de Clubes 2005? ¿Y en Odir Jacques (hexacampeón) y/o Jeaustin Campos (pentacampeón)? ¿Saben en cuántos países dirigió Guima? ¿Conocen a Javier Delgado, Marvin Solano, Mauricio Wright, Guilherme Farinha?

¿Quieren expertos en pulir diamantes? Ahí está Rónald González, cuarto del orbe en el Mundial Sub-20 Egipto 2009, campeón de primera en Costa Rica y Guatemala. Saprissa se les adelantó con Carlos Watson y el Purito Ureña, tan duchos en encauzar talentos jóvenes como Geovanni Alfaro.

Ojo: ya hay gente excelente contratada. Popeye Herrera se ganó su lugar con creces con la actual sub-17 masculina. ¡Fabuloso que siga! Amelia Valverde y Randall Chacón poseen formación internacional y resultados a la vista con selecciones. Pero, ¿no sería fenomenal que, junto a ellos y otros prospectos de valía, la crema y nata de nuestro fútbol predominase en la federación? Hay cuatro selecciones por género, además de las regionales, todas con plazas para técnicos y asistentes.

¿No se supone que al mando de las selecciones deben estar los mejores? Para gastos discrecionales fuera del país sí hay plata (¢67 milloncitos se repartieron 12 dirigentes en “gastos de bolsillo”, en poco más de año y medio, consignó La Nación con base en datos del departamento de contabilidad de la Federación). ¿Para técnicos locales curtidos y exitosos no hay platilla?