La Liga recibía a la UCR, en un juego que los rojinegros ganaron por 2-1, pero la gramilla 90% natural y 10% sintética se convirtió en la figura del encuentro

Por: Fanny Tayver Marín 23 septiembre
Michael Barrantes jugó sus primeros minutos con Alajuelense en el Apertura 2017, en un partido donde la lluvia estuvo presente en todo el juego.
Michael Barrantes jugó sus primeros minutos con Alajuelense en el Apertura 2017, en un partido donde la lluvia estuvo presente en todo el juego.

En Alajuela llovía a cántaros el miércoles pasado y era la primera vez que la cancha híbrida del Estadio Alejandro Morera Soto albergaría un partido bajo esas condiciones.

La Liga recibía a la UCR, en un juego que los rojinegros ganaron por 2-1, pero la gramilla 90% natural y 10% sintética se convirtió en la figura del encuentro.

"Lo del miércoles fue la prueba de fuego, hacía tiempo que no llovía de esa manera en Alajuela y la cancha respondió bien", comentó Enio Cubillo, quien integra la Comisión de Infraestructura de Alajuelense y está a cargo de las gramillas de los erizos.

Jake Beckford ganó el balón en el centro del campo.
Jake Beckford ganó el balón en el centro del campo.

El arquitecto explicó que el sistema de drenajes en la casa liguista es muy bueno y que como para instalar la tecnología híbrida colocaron capas de arena y piedra, eso provoca que la cancha drene mucho mejor.

"Podemos decir que se superó con creces la lluvia y que estamos preparados para cualquier partido que se venga con fuertes lluvias".

Cuando Alajuelense visitó a Cartaginés en el Estadio Nacional y llovía, daba la impresión de que el terreno sufría; mientras que el miércoles, la cancha se comportó a la altura en todo momento.

"Hay que recordar que son dos tecnologías totalmente diferentes, la del Estadio Nacional es una gramilla natural y la nuestra es una híbrida, el tema de esto va más de la mano con los drenajes, las capas, la compactación del terreno; pero sí fue evidente que en el partido nuestro, con el torrencial aguacero que tuvimos vimos que pudimos tener pases a ras de piso de 15 o 20 metros y que se puede jugar un buen fútbol en la cancha que tenemos", destacó Cubillo.

Indicó que en cuanto a canchas, es normal que se puedan ver ciertos pozos, pero eso no quiere decir que una gramilla esté mala.

"Lo que ocurre simplemente es que la precipitación del día a la hora que estuvo la lluvia fue bastante elevada y puede llegar a saturar el sistema de drenajes. Nosotros vimos que con los drenajes del Morera tenemos una gran capacidad de descarga para la lluvia, que es lo que evita que tengamos los pozos. Al final de cuentas es un poco el tema del césped y las raíces".

Al consultársele si las lluvias implican que debe dársele un cuidado especial a la gramilla híbrida, el director de Turf Managers Special apuntó que en cuanto al mantenimiento, hay que tener regulada la cantidad de agua que recibe la cancha con respecto a los riegos que se le dan.

Para el partido entre Alajuelense y la UCR, la gramilla del Morera Soto presentó este diseño.
Para el partido entre Alajuelense y la UCR, la gramilla del Morera Soto presentó este diseño.

"Podemos decir que mermamos los riegos y trabajamos con la humedad que tengan la gramilla y el zacate para las aplicaciones que hacemos, pero el mantenimiento es constante", apuntó.

Cubillo también explicó que el crecimiento del pasto va de la mano con los químicos, aunque con la cantidad de agua que ha caído en Alajuela con las lluvias de este mes sí notan que el césped crece un poco más y por lo tanto deben tener cuidado con eso.

"El tema de los diseños no va ligado con que crezca más o no, sino con lo que buscamos, que es innovar y tener cada día un diseño diferente, cosas que no se ven acá, estamos muy de la mano con gente de Europa que nos pasa tips de qué se puede ir haciendo y qué no, para familiarizarnos con la cancha que tenemos".

Por ejemplo, para el partido del miércoles pasado, la gramilla híbrida presentó un diseño en el que se trabajó durante diez días y se contó con asesoría del Southampton.