Por: Juan José Herrera Ch. 5 abril, 2014

Luego de permanecer cerrada durante varias fechas, la gradería sur del estadio Ricardo Saprissa reabrió sus puertas a la feligresía morada, que acudió timorata al llamado de su equipo.

Solo 110 personas compraron el boleto para esa zona, la gran mayoría integrantes de la llamada Ultra, la barra brava de los morados que anoche volvió a llenar de cánticos a la Cueva.

Aunado a eso, la reapertura del tradicional sector popular también estuvo acompañada por el estreno del sistema de huella dactilar, la última medida de los morados en su lucha por erradicar, de una vez por todas, la violencia de su estadio.

La herramienta, hasta ahora exclusiva de esa gradería, funcionó sin ningún contratiempo aunque sí con un pequeño grado de benevolencia, pues aquellos aficionados que llegaron con su entrada en mano pero sin estar registrados fueron, por esta vez, empadronados ahí mismo.

Los aficionados que ingresaron a la gradería sur debieron pasar por varios filtros de seguridad, entre ellos un detector de metales. | RAFAEL PACHECO
Los aficionados que ingresaron a la gradería sur debieron pasar por varios filtros de seguridad, entre ellos un detector de metales. | RAFAEL PACHECO

Cuatro lectores, un detector de metales y un puñado de efectivos de seguridad dejaron claro que la intención de la dirigencia tibaseña va a en serio, especialmente si se toma en cuenta que el choque ante Carmelita distribuyó a la afición por otros sectores.

Sin embargo, sí cumplió en su objetivo primordial de probar todo antes de que venga el clásico ante Alajuelense el próximo sábado 12 de abril, una cita que hace varios días ya confirmó el llenazo.

Para ese pulso con los manudos el Ricardo Saprissa también estrenará un sistema de vigilancia mediante una amplia red de cámaras, una iniciativa a la que solo le resta afinar unos pocos detalles.

El proceso de empadronamiento para el sector sur continuará durante esta y la otra semana.