Por: Amado Hidalgo 15 julio, 2015

Solo un tico insano mentalmente podría querer que a la Selección le vaya mal para que echen a Wanchope, o para que el recuerdo de Jorge Luis Pinto se agigante. O bien para salvar de la mofa al colombiano por su fracaso con Honduras.

Hay que separar los fanatismos enfermizos de los cuestionamientos serios. No es cierto que quienes critican la gestión de Paulo César son unos “Pinto lovers”. Y tampoco es tiempo para los “Chope lovers”.

Esta división en que se sumergió el país el día que Pinto Afanador dejó la Tricolor no puede ser utilizada para distorsionar la realidad. Porque ahora resulta que cualquier crítica proviene de un adorador y adulador del santandereano y su objetivo es apearse a su supuesto enemigo.

Yo soy un convencido de que el logro tico en Brasil se materializó con el ADN de Pinto. Pero estoy consciente de que él no es más que un buen recuerdo y ahora un enemigo futbolístico. Por eso no me puede alegrar que le vaya bien con Honduras, pues ésta ha hecho fiesta histórica con nosotros y de la mano suya llegará a ser aun más pesado en cada nuevo duelo.

Me interesa Costa Rica. Y por eso me siento con el derecho de reclamar algo de lo que tuvo en Brasil: algo de su disciplina táctica, de su entrega, de su gallardía, de su valor para enfrentar al rival más pintado. Algo de su buen futbol. No los veo y esas son las razones por las que critico al entrenador.

Apenas somos una sombra del equipo mundialista. Me encantaría estar equivocado y que sean otros los acertados: que se trata de un mal momento de algunos, o de mala suerte en la zona baja, o de un reacomodo del equipo a raíz de la llegada de nuevos hombres y de las ausencias obligadas. Engulliría gustoso cada una de mis palabras a cambio de un título en la Copa Oro y de que Paulo César consiga una eliminatoria similar a la anterior.

Pero creo que la capacidad de autocrítica es el primer paso para retomar el camino. Nadie serio está en contra de Chope porque sea negro, se haya peleado con Pinto o juegue con línea de cuatro o cinco. Por lo menos yo no. Ni estoy en contra suya. Solo quiero sentirme orgulloso y ganador con mi Selección, sea con o sin él como técnico.

Y hasta ahora, lo que veo de su proceso no me gusta, no me sabe, no me deleita y no me convence.