Por: Ferlin Fuentes 29 febrero, 2016

El arquero aurinegro, Érick Sánchez, fue el protagonista de un juego donde la Universidad de Costa Rica probó fortuna por todos los flancos posibles.

Los académicos intentaron de media distancia, a boca de arco, por la derecha y por la izquierda; siempre apareció, de forma oportuna, el guardameta lechero para evitar que el marcador pasara del 0-0.

La cara del partido fue solo una: el Uruguay de Coronado estuvo contra las cuerdas.

El resultado no favorece a dos oncenas que, al finalizar la primera vuelta, comienzan a perder terreno en la carrera por tomar el único espacio que ceden los equipos tradicionales para entrar a semifinales, un cupo que hoy tiene Belén FC.