Enrique Meza

Por: Cristian Brenes 13 marzo, 2015

CRISTIAN BRENES
CRISTIAN BRENES

¿Cómo se dio su salida de Cartaginés?

No fue una decisión que yo quisiera, fue algo que determinó la directiva. Nunca renunciaría a un trabajo por más complicada que esté la situación. Lo conversamos, se llegó a un acuerdo y listo.

¿Cuáles fueron las razones que le dio la directiva para quitarlo del puesto?

El punto principal que me dieron fue la falta de resultados. Reconocieron mi trabajo, pero lamentablemente los técnicos viven de resultados y no los pudimos conseguir.

¿Siente que podía seguir en el equipo y revertir el mal momento que pasan?

Tenía la esperanza de seguir. Confiaba en que podía revertir el momento porque veía actitud en los jugadores, pero lamentablemente no lo pudimos hacer.

¿Detectó falta de entrega de sus jugadores en la cancha?

No me puedo quejar de los jugadores porque ellos siempre hicieron lo que les pedí. No los puedo acusar porque siempre estuvieron dispuestos y con actitud.

¿Conversó con los futbolistas tras su despido?

No. No hablé con el plantel porque no me gustan este tipo de cosas, ya que son difíciles para mí.

¿La responsabilidad del mal momento de Cartaginés es solo de Enrique Meza?

Siempre dije que soy el responsable de todo y cargo con la presión hasta el día de mi salida, pero es un deporte de equipo y hay muchos responsables, sin embargo, no tiene caso buscar culpables.

¿Sale molesto por la forma en la que terminó todo?

Me voy dolido porque no pude lograr el objetivo de salir campeón. Tenía muchos sueños, pero salgo con la frente en alto porque nadie va a decir nunca que no trabajé o que no puse mi mejor esfuerzo. Fui profesional, honesto con el club y con los jugadores.

¿Qué cambió del inicio prometedor que tuvo a este cierre?

Fallamos todos, tanto el cuerpo técnico como los jugadores. Trabajamos bien, la idea era buena y voy a morir con esa mentalidad ofensiva, pero no resultó. No siempre cuando se trabaja bien se tienen buenos resultados.

¿Le faltó tiempo?

Sí. Se necesita tiempo para implantar una idea y una metodología, pero los clubes viven de las entradas y de los resultados.