Por: Eduardo Baldares 22 septiembre, 2015

Si las fronteras del fútbol no se hubieran desintegrado, el mercado no fuese global y no tuviésemos legionarios, otro gallo cantaría a nivel de la Liga de Campeones de Concacaf.

Así las cosas, por poner un ejemplo, hoy Saprissa tendría a Navas; Robinson, Waston, Duarte, Oviedo; Tejeda, Borges, Barrantes, J. J. Ruiz; Saborío, Campbell y una banca de lujo para sacar el empate que necesita ante el Santos Laguna, en México, para avanzar a cuartos de final.

Tampoco creo que la Liga perdiera ante el Montreal Impact la semifinal anterior si hubiese contado con solo tres “refuerzos” que hoy juegan afuera: Pipo González, Bryan Ruiz y Marco Ureña.

Pero que nadie llore sobre la leche derramada, porque es mejor que la Selección se nutra de legionarios curtidos en buenas ligas del exterior a que nuestros clubes se dejen los talentos aquí para pelear en Concacaf. Además, no es que se pueda escoger. Es una realidad irreversible. El jugador se esfuerza para salir del país.

En el caso de Herediano, que no exporta tanto como Saprissa, le ha correspondido combatir a gigantes inversionistas: al América la campaña anterior y ahora al Tigres, al que tiene que vencer en Monterrey, luego de empatar aquí con los felinos y perder en El Salvador ante el Metapán.

En México y EE. UU. también exportan talento, pero lo suplen con grandiosas importaciones suramericanas, europeas y africanas, porque pertenecen a mercados enormes y multimillonarios. En cambio, nuestros equipos venden a precios bajitos, porque la nuestra es una plaza chiqui-tica. Entonces, cada vez que se les gana a nivel de clubes, las victorias tienen tintes de hazaña, porque se tumba a las estrellas con piedras lanzadas desde la cantera. La diferencia presupuestaria es abismal.

Empero, ese no es el verdadero parámetro para compararse con México y Estados Unidos, sino la Selección. No en la desprestigiada Copa Oro, que siempre se juega en Norteamérica con arbitrajes como los vistos en julio pasado, sino en eliminatorias, ida y vuelta, o en cancha neutral. Nos vemos allí.

Posdata: Saprissa y el Equipo de las Grandes Jornadas Internacionales están vivos. Que nadie se reparta nada.

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