Por: Jose David Guevara 17 septiembre, 2015

El señor Z habla poco de fútbol. En honor a la precisión, casi no pronuncia palabra sobre este tema que apasiona a las multitudes. Evidencia de ello es que en el libro de 150 páginas en que aparece como personaje principal, hace una referencia a ese deporte únicamente en la página 137 y se trata tan solo de cinco vocablos y dos signos ortográficos: “¿Un gol en propia puerta?”

¡Nada más! Es todo. Esta parquedad equivale a algo así como que un jugador toque el balón solo una vez en los 90 minutos que dura un partido. Sin embargo, esto que ocurre con el personaje literario es –en mi opinión– positivo pues no solo de balompié vive este hombre que viste bombín y expone ideas cada tarde en un rincón de un parque de Alemania.

Si a usted le interesa conocerlo con mayor profundidad, le recomiendo leer la novela Reflexiones del señor Z , del alemán Hans Magnus Enzensberger, a quien se califica –en la solapa de la edición a cargo de Anagrama– como “uno de los creadores más agudos y significativos de nuestro tiempo”. Además de novelista, este autor nacido en Baviera, en 1929, es poeta, ensayista, escritor de guiones para teatro y realizador de documentales cinematográficos.

En cuanto al señor Z, en primera instancia me hizo pensar en los predicadores callejeros que he visto y oído en el parque Central, la plazoleta frente al Teatro Nacional, el pretil entre el Correo Central y el Club Unión, y el bulevar de la Avenida Central. Sin embargo, el lenguaje de este agudo observador del mundo y la vida no es apocalíptico ni de condena; su mensaje es más bien crítico y procura provocar reflexión y discusión. Sí, no se cree un iluminado ni dueño de la verdad.

Así, sus alocuciones –un total de 259– abordan temas como contradicción, ambigüedad, muerte, fama, ética, vanidad, dogmatismo, envidia, Dios, teología, lectura, educación, enojo, política, izquierda, derecha, impuestos, filosofía, melancolía, arte, dinero, economía, crisis financieras, arrogancia, estupidez, compasión, sexo, periódicos, censura, poesía, ajedrez, derechos humanos, historia, retórica, Estado, biodiversidad, fuga de cerebros y muchos más.

Me cae bien el señor Z y me caen bien los aficionados que son como él: que conversan sobre muchos temas interesantes y no solo sobre fútbol.