Por: Amado Hidalgo 26 septiembre

Muy mal se vio el presidente de la FEDEFUTBOL usando una conferencia de prensa para “exhortar” al Sporting de Lisboa a que permita a Bryan Ruiz entrenar con su equipo B. Un tema tan delicado no se ventila así, y menos argumentando que se han enviado correos sin respuestas y que “esto lo van a ver allá”.

Amado Hidalgo.
Amado Hidalgo.

El tratar de injusta e inmerecida la situación del capitán de la Sele , sin siquiera estar seguro de los verdaderos motivos, provocó el efecto contrario de lo pretendido: El entrenador del Sporting se defendió, como normalmente lo haría cualquier técnico, al decir que Bryan no es su problema, sino del presidente de la FEDEFUTBOL.

En lugar de intentar quedar bien ante la opinión pública, como el defensor de Ruiz, el jerarca debió usar el guante blanco. Subirse al avión o enviar al técnico Ramírez y buscar una solución diferente, apelando a la buena fe. Es evidente que la dirigencia portuguesa está molesta con Ruiz porque no quiso irse a pesar de tres ofertas y tiene que seguir pagándole el salario y además, a partir de enero podría marcharse sin que el club reciba un centavo. ¡Y don Rodolfo echándole leña al fuego!

O bien, pudo mandar o contratar allá a un abogado que desmenuce el contrato y los reglamentos sobre transferencia de los juradores, para buscarle una salida. Nunca utilizar los medios de comunicación y el apoyo del público para “presionar” a un club del talante del Sporting.

Bryan quiere una mejor liga en relación con las que ofertaron por él. Y el equipo desea quitarse de encima la carga financiera que significa él. Los dos tienen razón. Pero en la búsqueda de una solución, al club le importa poco el perjuicio que sufra la Selección. ¿O tendría que preocuparse? Es al jugador a quien le toca sopesar ese detalle y, eventualmente, renunciar a parte de sus aspiraciones si considera que rendirle a la Sele en estado óptimo vale ese sacrificio. No se le puede juzgar ni condenar si piensa lo contrario.

A don Rodolfo Villalobos le corresponde intervenir en otras cosas donde sí puede jugar un papel decisivo. Por ejemplo, la venta de entradas para la eliminatoria. Ni él ni su vocero pueden seguir diciendo que todo está bien con Special Ticket y que la reventa es inevitable. Tengo guardadas 350 llamadas hechas del celular al call center para tratar de comprar entradas y durante horas intenté ingresar sin éxito a la página de la empresa.

El centro de llamadas y la plataforma ineficientes son los que provocan la reventa masiva y le quitan la oportunidad a muchos aficionados de comprarlas o de no tener que hacerlo en reventa. Porque los “gavilanes” del futbol van con sus contingentes a hacer fila desde la madrugada o pagan a los que piensan comprar menos de cinco boletos, y así se las llevan a montones.

Una empresa a menudo cuestionada y a la que pertenecen funcionarios de la misma Fedefutbol no puede asumir la tarea de repartir ese botín en forma justa y trasparente.