Luego de que el rival le cortó la salida, UCR halló la senda del gol, aunque volvió a sufrir

Por: Roberto García H. 6 octubre, 2014

Guadalupe, Goicoechea. Con su verbo claro, sin atenuantes ni excusas, José Giacone lo confesó al final: “Cometimos muchos errores”.

El estratega del líder, Universidad de Costa Rica, se refería a la brega que recién había librado contra Pérez Zeledón, una victoria académica por 2 a 1 que estuvo a punto de complicársele en el cierre.

Sobre el césped sintético del Colleya Fonseca, donde la UCR ofició ayer de local, observamos un encuentro que si bien no registró altos niveles de emotividad, ofreció pasajes de buen fútbol y un dominio alterno; primero, los del Sur; después, los hombres de Giacone.

En el libreto de Víctor Abelenda primaron el control del balón en el mediocampo y el corte de los circuitos del toma y dame universitario.

Por eso los del Sur se vieron mejor en el primer capítulo. No obstante, a pesar del lucimiento de figuras como Kenneth García, Luis Carlos Barrantes, Juan Diego Monge y Jorge Gatgens, el dominio que ejercieron en la zona de gestación futbolística no alcanzó para alimentar el taconear incesante de Alejandro Alpízar, un veterano artillero que no deja de luchar.

Entre tanto, maniatados en el mediocampo, los locales intentaron penetrar por los costados con corridas esporádicas de Víctor Coto por la izquierda y de Jonathan Sibaja por el carril ofensivo derecho.

De banquillo a banquillo, se libraba el ajedrez. José Giacone se movía como un tigre en su redil. Bebía agua por sorbos, sin dejar de dar instrucciones ni de lamentar, a veces, alguna ocasión perdida.

Roy Myrie (derecha) se ocupó de controlar al goleador Olman Vargas, quien estuvo silenciado, aunque abrió espacios propicios para otros artífices universitarios, como Josué Martínez y Jonathan Sibaja. | JONATHAN JIMÉNEZ
Roy Myrie (derecha) se ocupó de controlar al goleador Olman Vargas, quien estuvo silenciado, aunque abrió espacios propicios para otros artífices universitarios, como Josué Martínez y Jonathan Sibaja. | JONATHAN JIMÉNEZ

Abelenda se notaba tranquilo. Su equipo dominaba, pero sin acercarse realmente a la meta celeste de Marco Madrigal.

Josué, vía y red. ¿Qué ocurrirá puerta adentro, en la intimidad de cada vestuario? ¿De qué modo se dirigirá el estratega a sus piezas del sudor, mientras estos aplacan la sed?

Podemos suponer, aunque nunca afirmarlo, que el verbo del timonel se torna encendido y enfático, antes de ordenar las permutas.

Lo cierto es que en el libreto de la UCR, Giacone dispuso el ingreso de Josué Martínez, quien relevó a Mauricio Rivas.

También es verdad que las cosas variaron. Josué comenzó a ligar con Sibaja, el mejor de la UCR, y el equipo local visualizó el camino.

Martínez sacó un pase. Lo recibió Jonathan y soltó un bombazo que derrotó a Óscar McFarlane, al 56’. Y solo tres minutos después, de nuevo Sibaja sacó un centro caliente que Rigoberto Salas, al intentar un despeje, alojó en su propia red.

Abelenda optó por Josué Mitchel y Allan Miranda, al 61’, relevos que se hicieron sentir lo suficiente, como para que los visitantes volvieran a ejercer cierta presión y el ritmo que habían sostenido en las ráfagas del primer capítulo.

Mitchel centró y Jorge Gatgens anotó al filo del último silbato, que se dejó oír al dictado de dos realidades. Victoria y sentencia.