Por: Antonio Alfaro 18 septiembre, 2016

La pregunta fue sin rodeos. La respuesta, sin titubeos. Jafet Soto se confesó capaz de contratar jugadores aunque Herediano no los necesite, para impedir que el rival los tenga.

En la entrevista, hace cuatro meses para el espacio Diálogos de nacion.com, el gerente rojiamarillo parecía aferrado a aquello de “en guerra avisada...”

A nadie debería extrañarle. Avisó y hasta dio razones. Considera válido echar mano a todos los recursos posibles. Recuerda, además, que Saprissa se llevó a Francisco Calvo (desde entonces su examigo) y que la Liga vistió de rojinegro a muchos heredianos (Sandro Alfaro, Kenneth Paniagua, Mauricio Solís...).

Sin titubeos en sus palabras y estrategias, jugando al límite de lo bien visto, lo suyo parece respaldar que “en la guerra y el amor (y el fútbol), todo se vale”.

¿De verdad se vale? Sin duda. Hasta donde el dinero alcance y a riesgo de provocar una subasta de fichajes, de cuyas consecuencias también serían culpables los clubes que muerdan el anzuelo.

Herediano no podrá comprar jugadores por siempre; ni todos estarán dispuestos por mucho tiempo a ser suplentes del suplente del suplente.

Por ahora, a la Liga y Saprissa no les queda más que aferrarse a la trillada frase “en la cancha son once contra once”, aunque no sea del todo cierta. Hay partidos que los gana quien tiene mejores cambios; hay campeonatos que los festeja quien dispone de reservas para suplir lesionados y suspendidos, sin lamentar las bajas en ese “once contra once”.

En el “30 contra 30” Herediano parece dispuesto a hacer valer el “ninguno pudo con él”.

¿Dónde está el secreto? ¿Tiene Herediano más ingresos que la Liga o Saprissa por taquillas? No. ¿Tiene más ingresos por el contrato de exclusividad con la televisión? No. ¿Tiene más ingreso por publicidad? No.

No, no y no, como reconoce Jafet Soto en nuestro diálogo de mayo ¿Entonces? El secreto se llama “capacidad de negociación” –según el gerente rojiamarillo–, no pagar caprichos, sino “enamorar” a los jugadores con otras cosas que no están en el papel. Mientras la Liga y Saprissa pagan mucho por un solo jugador, Herediano, con la misma cantidad, logra contratar dos –aseguró Soto–.

¿Puede alguien desmentirlo? Otra vez, no.

Hasta aquí, el Team ha sido congruente con “el todo se vale” advertido de antemano , aunque el último movimiento florense, siempre legal, no es de muy buen ver. Que el exmanudo Juan Pablo Vargas, presentado a la prensa en el Rosabal Cordero con uniforme rojiamarillo, aparezca ahora como ficha de un equipo de segunda, prestado a Belén, para pagar a Alajuelense menos derechos de formación ya no es guerra avisada sino “guerrilla”.