Por: Amado Hidalgo 10 junio, 2015

Cambiamos al cocinero y éste quiere cambiar la receta exitosa con la cual se conquistó el paladar de todos. De la casi impenetrable defensa tricolor de la hexagonal y del Mundial, hemos pasado a la endeble que recibe goles en canasto.

Siete anotaciones en 10 partidos en la última eliminatoria. Dos en el Mundial, uno de penal, en 5 juegos y todos frente a campeones del Mundo o de la Euro. Casi todos con línea de cinco en defensa, apostando al cerrojo y al equilibrio. ¿Entonces por qué cambiar la receta?

Los empates contra España y Argentina y la derrota por 1-0 ante Brasil en el Nacional se consiguieron con el mismo ingrediente: tres defensas centrales, dos por los costados, y un medio campo poblado. Igual fue en Italia 90: Flores, Montero y González, el trío de gladiadores. La historia y las estadísticas no mienten.

¿ Por qué la línea de 5? Porque en las grandes competencias siempre vamos a estar en desventaja ante las potencias. Ese sistema permite una defensa más efectiva y propicia el contragolpe, ya sea por la vía del pelotazo o con el aporte de los zagueros o volantes que juegan por los costados.

Si fuésemos la Colombia actual, con ese arsenal, nos defenderíamos atacando y tendríamos más volantes o atacantes. Pero no lo somos. Nuestros mejores legionarios son los defensores: “Pipo”, Duarte y Díaz. ¿Cuáles son los temibles atacantes ticos que integran la legión extranjera? ¿Cuántos goles han hecho en la última temporada? Campbell está peleado con el gol, Bryan divaga entre la banca y el césped en una segunda división y Saborío celebra poco en una MLS menos exigente.

La lógica y la historia dicen que es más fácil prolongar Brasil 2014 con la misma fórmula. Porque no somos una potencia, pero sí encontramos una receta para darle pelea a los que son. Olvidarla es matar la gallina de los huevos de oro.

Ahora viene España y es el momento para reciclar la receta e incorporarla para siempre en el menú del nuevo chef. Por supuesto que habrá partidos para línea de 4: rivales más accesibles, en casa, cuando la victoria sea obligatoria.

Porque hasta ahora no tiene sentido ni buenos resultados el haber cambiado la receta del pinto con salsa Lizano por un pinto con salsa inglesa.