Por: José Pablo Alfaro Rojas 24 febrero, 2016
Ramírez pelea la redonda con el sureño Anllel Porras. | LUIS NAVARRO
Ramírez pelea la redonda con el sureño Anllel Porras. | LUIS NAVARRO

El fútbol de Belén se define con una simple palabra: eficacia.

El equipo dirigido por José Giácone es ordenado atrás, disciplinado en la marca y productivo en la zona de ataque. Por algo es el plantel que menos goles ha recibido en este certamen.

Ayer frente a Pérez Zeledón no fue la excepción. El juego se tornó muy parejo, con ocasiones de gol a cuentagotas y poca fluidez en las transiciones.

Bastó un buen cobro de táctica fija de José Luis Cordero para que Leonardo Adams abriera la cuenta al 73’, y de paso, le pusiera el candado al cotejo.

Los futbolistas florenses no se salen de un estricto libreto. Entienden cuándo salir a presionar y atacar, pero también el momento en que deben replegarse y amarrar el partido.

Con Júnior Alvarado como estandarte en la recuperación y control del juego, y Cordero en la generación de peligro, los belemitas ya empiezan a madurar su idea de ser protagonistas.

El triunfo ante PZ, un adversario directo por los puestos de clasificación, impulsa a Belén a soñar con la clasificación. Ya está entre los cuatro primeros. Su eficacia le da para soñar.

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