Negociará una fianza que le permita evitar ir a una cárcel en Brooklyn

Por: Kenneth Hernández Cerdas 17 diciembre, 2015
Li presidió la Fedefútbol del 2007 al 2015. Cuando fue detenido en Suiza, en mayo, iba a ser nombrado vicepresidente de FIFA. | JOHN DURÁN /ARCHIVO
Li presidió la Fedefútbol del 2007 al 2015. Cuando fue detenido en Suiza, en mayo, iba a ser nombrado vicepresidente de FIFA. | JOHN DURÁN /ARCHIVO

Eduardo Li, expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol, tenía programado comparecer este jueves ante la Justicia de Estados Unidos.

El exdirigente negociará que le permitan estar en arresto domiciliario, en vez de ir a una cárcel en ese país.

De acuerdo con el plan establecido por las autoridades estadounidenses, Li tomaría un vuelo a las 12:30 a. m. de este jueves, desde Zúrich, Suiza, hasta Nueva York, para acudir a una audiencia en la Corte Federal del distrito este, en Brooklyn.

Según el protocolo, al exjerarca lo acompañarían dos oficiales norteamericanos para escoltarlo durante todo el trayecto.

Es la primera vez, tras 203 días bajo arresto, que el exfederativo sale de territorio suizo, donde fue detenido el 27 de mayo anterior.

Según información confirmada por La Nación, el equipo de abogados que lleva el caso de Li intentará que un juez acceda al pago de una fianza, tal y como lo han hecho otros exdirigentes de FIFA investigados por supuesta corrupción.

El monto por cancelar es desconocido porque dependerá de los cargos que se le endosen y de la apertura a negociar por parte de la Fiscalía neoyorquina.

De fructificar la propuesta de los defensores del tico, él podrá establecerse en un apartamento en Nueva York, cumpliendo con una serie de normas inviolables.

Entre las órdenes que tendría que acatar, el costarricense estaría bajo vigilancia electrónica las 24 horas, solo podría salir de su residencia con autorización del FBI, debería entregar su pasaporte y someterse a la prohibición de tener contacto con los otros involucrados en el caso.

Lo anterior significaría estar en condiciones muy distintas a las experimentadas en los últimos siete meses, recluido en una celda de 12 metros cuadrados con derecho a salir al patio de la prisión por espacio de una hora.

¿Y si no aceptan? De recibir la negativa de salir bajo fianza, Eduardo Li sería trasladado posiblemente al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

En el centro citado, el costarricense sería ubicado en un pabellón exclusivo para detenidos que esperan ser enjuiciados. Esto implica que no se mezclaría con población más conflictiva.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a quien fuera expresidente de la Fedefútbol entre el 2007 y el 2015 de exigir sobornos por más de $600.000 (¢324 millones), a cambio de la transmisión de los partidos de local de la Selección de Costa Rica correspondientes a la eliminatoria hacia el Mundial Catar 2022.

A Li se le investiga por fraude electrónico y lavado de dinero. De acuerdo con las leyes estadounidenses, cada uno tiene una pena máxima de 20 años de prisión.

Dirigentes de escándalo FIFA pagaron fortunas por evitar cárcel

Eduardo Li, expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefutbol), tendría que hacer un pago millonario para acceder al beneficio de tener "casa por cárcel".

Podría depender de la capacidad de pago del tico para afrontar un monto que en algunos casos resulta exorbitante, como los pagados por otros exdirigentes de la FIFA involucrados en el escándalo de corrupción.

Un claro ejemplo es el exdirigente de la Conmebol, José María Marín, acusado de recibir $3 millones en sobornos para adjudicar a la empresa Datisa los derechos de transmisión televisivos de varias Copa América. Otro caso es el de Juan Ángel Napout, también sospechoso de corrupción.

El brasileño Marín tuvo que desembolsar $15 millones (¢8.100 millones) y ahora vive en la Torre Trump de Nueva York, donde posee un apartamento de 100 metros cuadrados.

Mientras, al paraguayo Napout le impusieron una fianza de $20 millones (cerca de ¢10.800 millones), cifra que acordó pagar en tractos.

A este último, inclusive, se le permitió permanecer bajo las jurisdicciones de las fiscalías federales del sur y del este en Nueva York, y la del sur en Florida, con sede en la ciudad de Miami.

Por su parte, Jeffrey Webb, el exjerarca de la Concacaf, pagó $10 millones, es decir, ¢ 5.400 millones. Él fue el primero en acogerse a esa medida para evitar esperar el juicio en la cárcel.

Hay dos empresarios que están en la misma situación: Alejandro Burzaco, quien desembolsó la misma suma que Napout, y Aaron Davidson, que pagó $5 millones.

El principal obstáculo que tendría el tico es justamente la incapacidad económica para afrontar una cifra exorbitante, como las que sí han pagado otros exdirigentes de la FIFA involucrados en el escándalo de corrupción.