Si jueza acepta la solicitud, será la tercera concesión que se le otorga

Por: Kenneth Hernández Cerdas 24 abril
Eduardo Li a la salida de la Corte del Distrito Este de Nueva York, en una de las audiencias a la que ha asistido con regularidad. Actualmente vive en Miami donde espera fecha de juicio. | AFP
Eduardo Li a la salida de la Corte del Distrito Este de Nueva York, en una de las audiencias a la que ha asistido con regularidad. Actualmente vive en Miami donde espera fecha de juicio. | AFP

El expresidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Eduardo Li, gestiona un nuevo beneficio a la Justicia de Estados Unidos.

En una carta enviada a la jueza Pamela Chen, de la cual La Nación tiene copia, Samuel Rosenthal, uno de los abogados del exjerarca, pidió este lunes que a su cliente le retiren el brazalete electrónico que porta en un tobillo.

El artefacto, que utiliza el Sistema de Posicionamiento Satelital (GPS), indica la localización de Li las 24 horas.

El grillete forma parte de las condiciones que la Justicia de EE. UU. le impuso desde que dejó el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, el 8 de marzo de 2016. Ahí permaneció preso 82 días.

Si Chen acepta la solicitud, será la tercera concesión que se le otorga al exdirigente una vez que se declaró culpable, el 7 de octubre del año pasado.

Días después de aceptar su responsabilidad, Li pidió que le permitieran dejar la modalidad de casa por cárcel, que cumplía en un apartamento en Nueva Jersey, y mudarse a una propiedad familiar ubicada en el sur de la Florida.

La jueza aprobó la petición y también avaló un “toque de queda” entre las 10 p. m. y 8 a. m., que le permitió mayor libertad para movilizarse durante el día y trabajar en una empresa de sus allegados en Miami.

Posteriormente, Li logró una ampliación de horario de libertad para tres fechas especiales: el Día de Acción de Gracias, la Navidad y el Año Nuevo.

“Desde su llegada a Miami, el señor Li ha ejercido sus privilegios y ha respetado todas las condiciones de su liberación (…). Además, está obligado a cumplir las otras, entre ellas, el toque de queda y ser supervisado por un sistema telefónico automatizado”, justificó Rosenthal en la misiva.

Cambio. En octubre anterior, el expresidente de la Fedefútbol asumió su responsabilidad en los cargos de conspiración de crimen organizado, participación en un esquema de fraude electrónico y conspiración en fraude electrónico, como parte del llamado FIFA Gate , escándalo que destapó la corrupción en el fútbol mundial.

Por cada uno de estos delitos, hay una pena máxima de 20 años de cárcel.

Ante la jueza Chen, el propio Li, en la declaración de culpabilidad que dio en aquel momento, señaló: “Una persona que vivía en Florida (...) me pagó sobornos para que Costa Rica jugara amistosos que él organizó. Acepté decenas de miles de dólares de esta persona para autorizar estos amistosos”, expresó

Asimismo, Li confesó el pago de sobornos para ceder los derechos de transmisión y mercadeo de los partidos eliminatorios para el Mundial Catar 2022.

“Yo acepté recibir un soborno por $500.000 (¢280 millones) y de hecho recibí $300.000 (¢168 millones) por este contrato”, dijo el costarricense.

Li reconoció también que sustrajo $90.000 (¢50,4 millones), con el uso de facturas falsas, de dinero girado para la organización del Mundial Femenino Sub-17 que se disputó en suelo nacional en 2014.

Asumir su culpabilidad le facilitó al exfederativo un cambio notable en las condiciones de liberación que cumplía en territorio norteamericano, entre ellas, pagar por el apartamento que tenía por cárcel y cubrir su vigilancia.

La restricción que no puede quebrantar el costarricense es salir de EE. UU., ya que el proceso legal en su contra está vigente. De hecho, su pasaporte está confiscado por las autoridades.

El exdirectivo aún no tiene fecha de sentencia, de acuerdo con el cronograma de audiencias de la Corte del Distrito Este de Nueva York.

Desde que estalló el FIFA Gate , 25 personas vinculadas con el fútbol, Li entre ellas, tienen expedientes abiertos para ser juzgados en EE. UU. 20 ya se declararon culpables.

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