El nuevo técnico de Saprissa vibró con cada jugada, fue intenso de principio a fin y salió hasta transpirando tras caminar una y otra vez en su área técnica durante un juego en el que no se sentó un solo segundo hasta sellar la victoria 3 a o

Por: Miguel Calderón S., Cristian Brenes 20 septiembre, 2015
Douglas Sequeira debuta en el banquillo del Saprissa ante Limón en el duelo correspondiente a la jornada 10.
Douglas Sequeira debuta en el banquillo del Saprissa ante Limón en el duelo correspondiente a la jornada 10.

Tibás

Douglas Sequeira ingresó a la cancha del Ricardo Saprissa con pantalón largo, camiseta de vestir y faldas por dentro para vivir su debut en el banquillo morado, pero en su interior aún parece no estar acostumbrado a no llevar la pantaloneta, la camisa corta, las medias altas y los tacos, ya que el nuevo timonel morado vivió su primer juego como si aún fuera un jugador.

— Miguel Calderón S. (@MiguelC_Nacion) septiembre 20, 2015

Douglas se posicionó en su área técnica y ahí vibró con cada jugada de su equipo. Durante todo el juego se mantuvo firme en la banda, caminó de un lado al otro, nunca llegó a sentarse en el banquillo y poco a poco fue perdiendo la elegancia en el vestir hasta terminar con las faldas por fuera y uno que otro botón fuera de su sitio.

El nuevo estratega tibaseño tuvo un primer juego intenso, a tal punto que se le vio traspirar y por lapsos parecía querer meterse a la cancha para dar un pase, corregir un movimiento o definir mejor una situación de las tantas con las que contó su equipo.

Los gritos iban y venían de un Sequeira que durante su época como jugador se caracterizó por su mesura dentro del campo, pero ahora vive una faceta muy distinta, en la que dejó de lado la tranquilidad y segundo a segundo da indicaciones sobre lo que quiere, tratando de corregir durante el partido lo que aún no puede hacer en las prácticas por el poco tiempo que tuvo.

Conforme avanzó el choque ante Limón Douglas iba dando señales de nerviosismo, pedía más presión en la salida de los caribeños, buena circulación de la pelota y vértigo al llegar al ataque.

Los constantes fallos de los atacantes de la S lo hicieron perder la paciencia por momentos, sus manos iban a la cabeza cada vez que la pelota no ingresaba y nunca escondió lo que vivía, ya que vibró con cada jugada hasta que llegó el gol de Francisco Calvo, momento que aprovechó para tomarse un respiro y abrazar a sus compañeros en el banquillo.

Pese a tener el marcador a su favor nunca bajó las revoluciones, siguió pegado a la banda, casi que corriendo en cada jugada, aplaudió, exigió más e insistió a sus jugadores para mostrar un fútbol ofensivo y no desaprovechar más opciones hasta que llegó Ariel Rodríguez y llevó la calma.

Los tantos de Rodríguez fueron un alivio para Douglas, quien vivió su debut como técnico tal y como si fuera un jugador y sin duda alguna salió desgastado por todo lo que recorrió en su área técnica y por la intensidad de principio a fin que aplicó en su nueva labor.