Alajuelense goleó a la UCR y se mantiene firme en la parte alta del Torneo de Verano

Por: José Luis Rodríguez C. 25 febrero, 2016
Diego Madrigal (centro) vence con un toque delicado al portero Aarón Cruz, ante la mirada impotente de Pedro Leal. | RAFAEL PACHECO
Diego Madrigal (centro) vence con un toque delicado al portero Aarón Cruz, ante la mirada impotente de Pedro Leal. | RAFAEL PACHECO

Dos de los hombres más bajos del plantel son quienes anoche llevaron en andas el liderato de Alajuelense.

Allen Guevara (1,60 m) y Diego Madrigal (1,71 m), uno por el centro, el otro pegado a la banda, marcaron la diferencia de poderes entre manudos y universitarios; los primeros por consolidar su dominio, los segundos por sumar.

Si hay algo de lo que Javier Delgado puede hacer alarde, es que con Guevara y Madrigal tiene la llave perfecta para abrir cerrojos, pues la virtud de ambos es llevar el balón y ser veloces.

Así fue como nació el primer tanto, cuando el Cusuco tomó la pelota en el medio campo, tocó a la corrida de Madrigal, y este, de luna de miel con el gol –lleva cinco en el torneo–, puso el 1-0.

La jugada muestra que el fútbol simple de estos dos puede amenazar la presencia de Gabas en la titularidad, pues anoche, con Osvaldo Rodríguez, el equipo mostró fluidez y toque.

Claro, a la buena jornada de Guevara y Madrigal se debe abonar el aporte de uno que cada vez tiene mejor amalgama, el hondureño Jorge Claros, otro que gusta de no complicarse.

Este catracho, un poco corvetas, es quien le da al Cusuco la tranquilidad de no desgastarse en la marca, sino a pensar.

De Allen nació también el 2-0, cuando cobró un tiro libre “de pizarra” para Acosta, este retrasó a Rodríguez, y, el Pato, tras acomodarse, la puso casi en el vértice.

Al 36’ Guevara volvió a servir a la derecha, esta vez a McDonald, pero el “depredador” la mandó alto, como queriendo estallarla.

Mientras la Liga tocaba de primera, la U, un poco más cimentada, trataba de jugar por los costados con Jonathan Sibaja y Freddy Álvarez enviado balones, mas con Olman Vargas y Josué Martínez muy mal al aprovecharlos.

Tras la reflexión y “regañada” del descanso, la U, que cerró bien, quiso tener la pelota, pero no, otra vez Allen, ese pequeño pulmón, envió un tiro libre a la cabeza de Acosta, quien solo se agachó y marcó el 3-0, libre, sin marca.

Desde ahí el juego fue erizo, y en otra llegada el Chirriche, José Guillermo Ortiz, robó el balón y tocó a McDonald, que hizo el 4-0.

Delgado sacó a Guevara, era apenas el 65’, pero no había peligro; Madrigal se fue luego, ya los pequeños no eran necesarios.

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