Por: Roberto García H. 28 mayo, 2016

Uno no sabe si reír o llorar; si se trató de una broma, si fue un sainete o una comedia de enredos.

Vaya manera de Liga Deportiva Alajuelense, entidad prestigiosa, casi centenaria, de despedir abruptamente al entrenador Javier Delgado, a quien comunicaron vía WhatsApp que había sido destituido, pese a que días atrás lo habían confirmado en el banquillo manudo.

Siente uno pena ajena. Si Javier Delgado hizo o no un buen papel como estratega de la Liga en el último certamen, no está en discusión en este espacio.

Interesa profundizar en la poca seriedad de los dirigentes al tratar un asunto tan delicado, como fue la rescisión del contrato de trabajo a un profesional, quien a pesar de que no logró el máximo objetivo, se desempeñó de conformidad con su estatura humana, técnica y ética, siendo además una de las glorias del club, al que ha hecho campeón como jugador y como estratega.

Ante la imposibilidad de comunicarle frente a frente la medida, el señor Raúl Pinto, cabeza visible de la organización, optó por enviarle un WhatsApp, mientras Javier se encontraba en el exterior, disfrutando de sus vacaciones. Y, horas más tarde, Pinto ofreció “sentidas” disculpas al hoy exdirector técnico, por el grotesco proceder del cuerpo directivo. También se vio mal que don José Giacone, –a quien hemos reconocido sus indiscutibles méritos– se haya sentado a negociar la toma de un puesto en propiedad de un colega.

Pero el colmo del sainete ocurrió en la conferencia de prensa de presentación de Giacone. Cuando el nuevo timonel mencionó su deseo de contar con el futbolista Jonathan McDonald, separado del club, el señor Pinto, a su lado, expresó su negativa, puesto que se trataba de una decisión tomada. ¡Caramba! El nuevo técnico emitió su primera directriz (McDonald) y, ahí mismo, el máximo jerarca lo contradijo.

“La salida de McDonald es una decisión tomada”, comentó don Raúl. Pero, por lo visto, habrá que esperar, pues si se trata de los dirigentes actuales en la Ciudad de los Mangos, es factible intuir que las decisiones tomadas se pueden revertir fácilmente, ya que, definitivamente, en la organización rojinegra lo definitivo, no siempre es tan definitivo.