Por: Roberto García H. 8 septiembre

El fútbol se manifiesta en cualquier espacio donde se dispute un balón. Se disfruta en la gramilla y desde la grada. Se vive en la pantalla. Palpita en la radio y, por ende, en la imaginación. Además, certifica en diarios y revistas su dimensión universal.

Con las yemas de los dedos
Con las yemas de los dedos

Suelo evocar mi adolescencia y juventud acariciando imágenes de la revista argentina El Gráfico, para mí, la mejor publicación deportiva del mundo, inmejorable en sus textos y en el registro de momentos que eternizó el obturador. Aquel retrato en sepia del argentino Roberto Perfumo devolviendo un balón de chilena, en Inglaterra 66. El abrazo del alma entre Ubaldo Fillol, Alberto Tarantini y un hincha sin brazos que se acurruca con ellos, arrodillados los tres, tras la obtención de la Copa del Mundo, 1978.

Conservo en mis archivos el vuelo en blanco y negro del legendario Marco Antonio Rojas, atenazando una pelota que buscaba el vértice, en un juego de la Tricolor en febrero de 1984. O la llovizna en la ventana del vehículo que conducía Álvaro MacDonald con su hijo Álvaro Saborío, la tarde gris en la que una lesión marginó al goleador de la Selección que deslumbró en Brasil 2014.

Vivencias de papel. En nuestra edición impresa del jueves, una fotografía de Rafael Pacheco plasma una maravillosa escena. Si conserva el periódico por ahí, rescátelo, vea y analice la gráfica abridora de Puro Deporte. Abrazados, los guardametas Keylor Navas y Guillermo Ochoa conversan al final del partido entre Costa Rica y México (1 a 1). Javier Chicharito Hernández tercia en la charla, mientras Johan Venegas los mira con simpatía. Y a corta distancia, Leonel Moreira, otro gran arquero, los observa. ¿En qué pensará Leonel? Permítanme imaginar… Quizás, en el futuro de Santiago, su pequeño hijo, guardameta como ellos, constante y disciplinado como ellos. Porque sabemos que Santi no cede un ápice en su afán de caminar primero, para volar después. Como el Halcón del Bernabéu. Como el felino azteca. Como Leo, su padre inspirador. Son vivencias de papel. En color o en blanco y negro, estampas a todo fútbol. De ayer, hoy y siempre. Del obturador a la luz.