El atacante provocó un autogol y anotó un tanto para dejar los tres puntos en casa

Por: Johan Umaña V. 11 septiembre, 2014
El delantero Cristhian Santos, capitán y goleador de Santos, fue clave para que los caribeños obtuvieran, ante Uruguay, su tercer triunfo del Invierno. Provocó un autogol y anotó el segundo tanto de su equipo. | PABLO MONTIEL
El delantero Cristhian Santos, capitán y goleador de Santos, fue clave para que los caribeños obtuvieran, ante Uruguay, su tercer triunfo del Invierno. Provocó un autogol y anotó el segundo tanto de su equipo. | PABLO MONTIEL

Guápiles. Santos, aun con muchos cambios en la titular y un juego enredado en la media, pudo arribar a buen puerto. Se lo debe al norte de su goleador y capitán: el espigado delantero Cristhian Lagos.

Uruguay jugó para merecer más, pero no lo encontró por esa dificultad ya crónica para acercarse a los marcos rivales.

Jugando en su casa los santistas estaban obligados a retornar a la senda del triunfo, más allá de que el mar estuviera picado y el rumbo de la embarcación no fuera muy claro. Lo único que les alejaba de terminar estrellados en algún acantilado era la luz de un faro en ofensiva, un Lagos que aprendió a salirse del área para pivotear y darle mayor sentido a los ataques de su equipo.

Un cuarto de hora de un escaso dominio bastó a los locales para colocarse arriba en el marcador –gracias a un autogol– y, en adelante, dejar que el reloj les ayudará a alcanzar puerto. El gol de Lagos, en un contrarremate cuando se acababa el tiempo, ayudó a consolidar la victoria y alejar el temor de que Uruguay se robará algo. Fue la tercera victoria guapileña el torneo.

Fue al 12’ cuando Juan Carlos Pérez cobró desde la derecha del ataque buscando a Lagos. La presencia del grandote en el área suele tener el efecto de atemorizar a cualquier zaga y la coronadeña no es la excepción: a la sombra de Lagos apareció el central Rudy Dawson para anotar en su propia meta.

Lo que a uno le sobra... Uruguay tocó, buscó, trabajó y dominó el resto del partido. Pero le hizo falta justamente lo que Santos más aprecia, pericia para matar en el área.

Con su goleador Jonathan Moya en la Selección y el recientemente recuperado Joshua Díaz en una mala tarde, los aurinegros se limitaron a tirar un sin fin de remates desviados, casi siempre en pies de Rafael Rodríguez, que no llegaron a nada ni preocuparon a la escasa afición en el Ebal Rodríguez.

Además, Erick Scott entró para aportar la experiencia que faltaba , pero en 14 minutos salió lesionado.

Tras de cuernos, palos para el entrenador Carlos Watson, quien cada día se ve más ofuscado ante la realidad de que, por más bien que juegue su equipo, solo acumula dos puntos en siete encuentros. Ya siente hasta los huesos esos escalofríos que dan rondar el descenso.

En ese mismo trajín de Uruguay de buscar y Santos de contragolpear fue que el suplente Argenis Fernández, al 84’, se escapó por derecha. Su remate, como tantos otros, fue bien detenido por Darryl Parker. Mas el rebote quedó para uno que no perdona: Lagos, quien sumó su tercer tanto en el certamen y amenaza con meter al Santos en la batalla por clasificar.