El exfutbolista renunció al cargo tras sentirse golpeado por los reproches que le hicieron en la asamblea del sábado pasado

Por: Fanny Tayver Marín 29 noviembre
Pablo Nassar (derecha) decidió hacerse a un lado y dejar la gerencia deportiva de Alajuelense. Foto: Diana Méndez
Pablo Nassar (derecha) decidió hacerse a un lado y dejar la gerencia deportiva de Alajuelense. Foto: Diana Méndez

Lo que se sabía desde la mañana se confirmó al filo de la tarde de este miércoles: Pablo Nassar renunció a la gerencia deportiva de Alajuelense.

A eso de la 1 p. m., la Liga indicó que el presidente del club, Fernando Ocampo, se reuniría con Nassar y que si habría alguna novedad, lo darían a conocer a través de un comunicado.

¿Pero qué fue lo que afectó tanto a Nassar para abandonar el barco? Lo ocurrido hace cuatro días fue el detonante.

Más que reproches o ataques directos, los socios de Alajuelense que pidieron la palabra en la asamblea del sábado pasado lo que hicieron fue exponer su pensamiento sobre la crisis deportiva del equipo.

A diferencia de lo que ocurría en las asambleas anteriores, cuando el responsable de cada área evacuaba dudas, ese sábado fue Fernando Ocampo quien respondía la mayoría de las consultas.

Muchos achacaban culpas a la gerencia deportiva, de que es un órgano que no funciona y que la gestión a futuro también deja dudas.

El jerarca hizo énfasis en que Nassar asumió ese puesto como tal desde agosto, cuando se dio la destitución de Benito Floro.

Hubo un socio que consultó si el gerente deportivo también podía hablar y ante eso respondió la pregunta.

“No volvía a ver a la cara a nadie, no se puso de pie la única vez que se le pidió que respondiera y hablaba con desgano, incluso viendo el celular, sin la cortesía de ver a los ojos a quién le estaba hablando”, comentó uno de los socios presentes en la Asamblea y que prefirió mantener su nombre en el anonimato, al igual que los demás consultados.

Otro contó que mientras se hacía alusión a la gerencia deportiva o se cuestionaban los fichajes, su semblante cambiaba y volvía a ver de reojo a las más de 100 personas que acudieron a la convocatoria.

“Yo considero que no hubo ataques contra él directamente, pero a nosotros nos causó la impresión de que no sabe manejar la presión. Aquí la presión no es solo para los futbolistas, todos tienen que responder cuando las cosas no salen y la verdad no entiendo por qué pasaba haciendo caritas”, apuntó una socia.

Hubo una consulta de que si Nassar aún era directivo y fungía como gerente deportivo a la vez y “don Fernando (Ocampo) aclaró muy rápido que él ya había renunciado como director a la Junta Directiva”.

Las inquietudes y los comentarios que se hicieron ahí golpearon a Pablo Nassar, quien desde ese día no se ha acercado al Morera Soto.

El mismo sábado algunos socios vaticinaron que ese semblante del gerente revelaba que no iba a durar mucho en el cargo y este miércoles, el presidente del club le aceptó la renuncia.

Cuando los resultados no se dan, surgen dudas, aparecen las críticas y cada quien tiene que asumir la responsabilidad que implica su puesto.

Muchos se quedaron callados en esa asamblea que duró casi seis horas, pero otros no desperdiciaron su derecho de pedir explicaciones, como dueños del equipo.

Como norma general no entendían por qué es que la Liga se había equivocado con todos los refuerzos del torneo pasado, cuando se contrató al defensor ecuatoriano Jefferson Hurtado, al delantero chileno Nino Rojas, al volante brasileño Iago Soares (a quien Benito Floro usaba como lateral) y a su compatriota Leandro da Silva, que fue despedido sin debutar porque llegó con varios kilos de más.

A ellos se les explicó que Alajuelense intentó fichar a otros jugadores, pero ante la premura del tiempo y en vista de que en el fútbol muchas veces no solo vale el acuerdo de palabra, sino que impera quién paga más, esas opciones se cayeron.

Como los manudos afrontaron el inicio del Verano 2017 sin los seleccionados que fueron a la Uncaf y Jonathan McDonald estaba lesionado, ese torneo empezó con un equipo plagado de jóvenes, que no lo hacían mal, pero que en cinco partidos solo sumaron un punto con Benito Floro.

Al ver esa situación y que el equipo estaba muy abajo en la tabla tras ese enero complejo, la dirigencia corrió para encontrar refuerzos, pero los jugadores escogidos no cumplieron las expectativas.

Para el arranque del Apertura 2017, Alajuelense se dedicó a fichar hombres de equipos pequeños y de países del Caribe que catalogaban como el mercado del futuro. Pero tampoco funcionaron en su mayoría, ya que de esas diez contrataciones, el 50% no continúa en el club.

La Liga despidió el 3 de noviembre a Seemore Johnson, Brayan López, Jamille Boatswain y Michael Barrantes, mientras que a Kurt Frederick, quien llegó a préstamo, se le acabó el contrato y no lo renovaron.

De esos hombres firmados en este semestre se quedaron Din John Arias, Jake Beckford, Álvaro Aguilar, Yuaicell Wright e Iván Luquetta.

Sin embargo, de ellos, varios irán a préstamo.

¿Cómo se fichó este año? El propio Pablo Nassar lo explicó a La Nación el 25 de octubre: “Desde el inicio en que formé parte de la Junta Directiva estuve en la Comisión Deportiva, yo era el enlace de la Directiva con la Comisión y tuve una participación importante en las contrataciones”.

Además, dijo: “Si al final de cuentas quieren achacarle a alguien la responsabilidad, que me la achaquen a mí, no hay problema, pero yo creo que en casi todos los fichajes hay cosas muy positivas, hay jugadores que han aprovechado esa oportunidad”.

Según informa Alajuelense, ante la salida de Nassar como gerente deportivo, la Comisión Técnica seguirá coordinando de forma directa con el presidente del club, "quien en los próximos días anunciará las nuevas contrataciones de jugadores y la conformación del cuerpo técnico".

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