El afanoso debut del benjamín le resultó en el primer lapso, pero no le sirvió para ganar

Por: Roberto García H. 17 agosto, 2014
Le ha costado el protagonismo. Mas, poco a poco se afianza. Diego Estrada (21) celebra con su gente, mientras Albán Gómez (27) sufre en las redes el 4 a 2. | FABIÁN HERNÁNDEZ
Le ha costado el protagonismo. Mas, poco a poco se afianza. Diego Estrada (21) celebra con su gente, mientras Albán Gómez (27) sufre en las redes el 4 a 2. | FABIÁN HERNÁNDEZ

Suele ocurrir en los cuadriláteros. El fajador salta al ring y arremete, tan valeroso como temerario para presionar, arrinconar y poner en apuros al estilista.

Cómo no evocar –al menos, quienes peinamos canas– al toro argentino, Oscár Bonavena, contra el legendario Cassius Clay en aquel pleito histórico del boxeo mundial, en la década del 70.

Y aunque esto es fútbol y es nuestro, bien vale la comparación.

As Puma, el benjamín que viene del sur, no encontró ayer un mejor norte que la osadía y el atrevimiento para enfrentar al monarca en la primera fecha del certamen de Invierno de la Primera División.

Y pese a que perdió 4 a 2, por momentos le desacomodó la corona. No solo lo sorprendió con la primera daga en el minuto ocho, sino que, en varios lances, el retador entusiasta logró evidenciar cierta debilidad manifiesta en la línea defensiva del Deportivo Saprissa.

Precisamente, el aguijón del 8’ fue a raíz de un tiro de esquina que cobró el avezado Rodolfo Rodríguez desde el vértice derecho.

Entre Jordan Smith y Adolfo Machado, las torres de ébano de la retaguardia local, emergió y anotó de cabeza un tal Asdrúbal Gibbons, a quien el estratega morado no tenía registrado en su memoria ni en los trazos de su pizarra.

La táctica era clara. Con un pressing de mediocampo, los visitantes consiguieron aislar a Juan Bustos Golobio, previamente asignado por González para ejercer de constructor y distribuidor a la vez.

Más bien fue Rodríguez, con el auxilio eficaz de Julio Elizondo, quien tomó protagonismo en la media cancha y sometió al monarca.

No obstante, la chispa de David Ramírez deparó el 1 a 1, al 18’.

La reacción de los visitantes no se hizo esperar y, tras un pase magistral de Julio Elizondo, As Puma retomó la ventaja, con anotación de Aarón Navarro. 2-1, al 34’.

Cartas de Rónald. Los ingresos de Diego Estrada, Carlos Saucedo, ambos al 46’, y Deyver Vega al 74’, fueron las cartas que desplegó Rónald González para liberarse de la presión a la que lo había sometido Édgar Carvajal, su colega y rival en el banquillo de al lado.

También creció David Guzmán en la fase complementaria, a quien se sumó Deiver con su vocación de pulmón y talento.

Un pase de David Ramírez puso a Colindres en la boca del gol, al 58’ y el nuevo empate restituyó la confianza saprissista, la que se materializó otra vez en los cordeles al 76’ (David Guzmán), y al 90’, con derechazo de Diego Estrada.

Cuatro a dos y victoria. Entre el jalón de orejas y las boletas del intermedio, el estratega González doblegó a su homólogo Carvajal.

Suele ocurrir en los cuadriláteros. De pronto, si el retador acecha, el campeón se empina.

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