Por: Eduardo Baldares 26 octubre, 2015

Torpedeado consecutivamente por Uruguay de Coronado, Alajuelense y el W Connection, el incendio le costó dos puestos al exitoso Jeaustin Campos, el DT cinco veces campeón nacional con Saprissa, el gerente tricampeón, monarca de Concacaf y tercer lugar del Mundial de Clubes.

Evidentemente, reemplazar semejante palmarés con un novato era como llenar unos zapatos grandes con piececillos de esqueleto. Un despropósito. Y eso hizo Horizonte Morado, dándole el timón de un buque en llamas al debutante Douglas Sequeira, quien, como muchos anticiparon, naufragó en la Concacaf (aunque pocos intuyeron un desenlace tan terrible como el histórico -e histérico- el 6 a 1 en Torreón).

Embarcado, sin siquiera chaleco salvavidas, Douglas no pudo enderezarle el rumbo a la nave, pero, al menos en el campeonato nacional, se mantiene a flote. Acá alcanza con poco para clasificar, e inclusive para más: ya se han dado casos en los que cuartos lugares obtuvieron el cetro. Inclusive, el Brujas del Invierno 2009 se ciñó la corona siendo sétimo de la clasificación general.

Empero, el famoso dicho “No se repartan nada mientras Saprissa esté vivo” parecía perder vigencia contra dos rivales tan fuertes y bien dirigidos como el campeón nacional, Herediano, y el actual líder, Alajuelense, mientras los morados compitiesen con un DT novato. Un meme cruel diría “Repártanse lo que quieran”.

Es por eso que la remoción de Sequeira como técnico de la “S” es una decisión acertada, pero más lo es no despedirlo, porque esa “quemada” que le dieron fue más culpa de sus patronos que de él. Echarlo habría sido una injusticia. Ahora Douglas asistirá y aprenderá de un buen entrenador, el experimentado Carlos Watson, primer campeón de Concacaf al mando del “monstruo”, quien, además, es un especialista en ligas menores, probado y comprobado en selecciones.

Esa psicología que posee para tratar con jóvenes le podría ayudar a conducir a los supuestos “princesos” al reino del profesionalismo, y al Saprissa hacia la senda correcta, poniéndolo (de nuevo) como serio contendiente por el título. ¿Logrará la mutación de esqueleto a tiranosaurio rex?