Por: Gabriel Vargas B. 18 octubre, 2014

El silbatero Hugo Cruz es de los de menos tarjetas en el torneo. | ARCHIVO
El silbatero Hugo Cruz es de los de menos tarjetas en el torneo. | ARCHIVO

La parte emocional de los réferis es vigilada muy de cerca por las autoridades encargadas de velar por el arbitraje del país.

Problemas familiares, económicos, sociales, en fin, situaciones complicadas que cualquier persona puede sufrir, son detectadas por la Comisión de Arbitraje y tratadas de manera profesional.

Según Efraín Rodríguez, instructor arbitral, los silbateros, como seres humanos, podrían verse afectados por ese tipo de situaciones, las cuales podrían influir a la hora de dirigir un partido.

“Hay muchas cosas y problemitas que le pasan a los árbitros que quizás el aficionado no se da cuenta. El árbitro tiene sus problemas también. Pueden pasarle una serie de cosas que lo llevan a tener un juego en el que no le sale absolutamente nada”, dijo.

Una vez detectado el inconveniente el árbitro que lo requiera es remitido al psicólogo de la Federación Costarricense de Fútbol, Luis Diego Fernández.

“Nosotros, que vemos los partidos y los analizamos, le damos seguimiento a todas esas cosas. Cuando nosotros vemos cosas de ese tipo, inmediatamente lo remitimos al psicólogo y le decimos ‘ojo con este muchacho, tiene serios problemas de esto’”, explicó el exsilbatero Rodríguez.

Según el instructor, la parte emocional va de la mano con los aspectos técnicos y disciplinarios.

“Si usted toma una mala decisión técnica, va a tomar una mala decisión disciplinaria. Entonces eso lo aborda el psicólogo, que la verdad está trabajando muy bien precisamente toda esa parte de la mentalidad del árbitro”, añadió.

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