Por: Danilo Jiménez 17 julio, 2015

La Selección está en cuartos de final de la Copa Oro con lo mínimo, jugando horrible y el país dividido entre los defensores de Chope y sus detractores.

Danilo Jiménez.
Danilo Jiménez.

Brasil 2014 es historia. El equipo volvió a lo de siempre, es decir, 11 voluntades dispersas a ver qué sale y lo único claro es que más allá del desenlace en suelo norteamericano, se imponen una reflexión y un cambio a fondo de cara a la eliminatoria.

En esta vorágine de acontecimientos, el técnico tomó como ataques personales algunas observaciones periodísticas fundamentadas e, inclusive, hizo un ranquin de comunicadores buenos y malos.

Otros han guardado silencio cómplice o temen criticarlo, y una minoría evade la realidad deleitándose con criticar a Pinto, como si nuestro equipo volara en la dimensión de la excelencia.

Muchos técnicos y colegas de otros tiempos de selección defienden al amigo, como si no hubiera un bienestar supremo en juego: el futuro del fútbol de Costa Rica.

Paulo debería recordar que su función lo expone a la crítica y a la rendición de cuentas, que el equipo es su responsabilidad desde que Pinto se marchó y que el mal momento va más allá de la falta de regularidad de sus futbolistas, como se anticipó.

Porque es cierto que no están Navas, Duarte ni Tejeda; que Bryan, Joel y Cubero no tienen ritmo porque no juegan, pero no se puede justificar que el equipo ataque tan mal y se defienda peor, cuando un año atrás éramos la Selección modélica. El tema no es de regularidad, es de dominio de principios tácticos básicos que ya no se manejan.

¿O es que el equipo ahora se entrena diferente?, ¿qué hacen en los microciclos?, ¿ya no se trabaja con tanta repetición como antes, en defensa y ataque?, ¿por qué vemos la peor versión de Junior Díaz, idéntico al de la eliminatoria a Sudáfrica 2010, después del Mundial que jugó?, ¿por qué hasta un jugadorazo como Pipo González, se ve mal?

El técnico no entrega la respuesta que el público espera.

Un mismo discurso se paseó en boca de los futbolistas. Todos repiten como un robot lo de la unión de grupo y hacen promesas de reivindicación para el próximo partido, que no se cumplen.

Chope se enreda solo: Bryan anda bajísimo, pero no lo cambia; A Joel si lo sienta, Junior va y viene, equipos modestísimos como El Salvador y Canadá le sacan los colores a un onceno que iba en transición a codearse con los mejores del mundo y ahora es uno más.

El tema con el técnico es de respuestas convincentes y con argumentos. Esta Selección nos recuerda al grupo de amigos de otras décadas, con las consecuencias que todos conocemos.

Vienen partidos durísimos que a lo mejor se sacan por esa calidad de los jugadores, pero algo se rompió en este equipo y creo que solo un cambio a fondo lo restablecerá, con Copa Oro en la vitrina o sin ella.