Por: Cristian Brenes 4 febrero, 2015

Paulo César Wanchope elevó el valor de sus acciones, apostó en grande durante su interinato con la Sele y le atinó al premio mayor, en la ruleta que tenía como recompensa el puesto de seleccionador mayor de Costa Rica.

Sin embargo, ahora le tocará demostrar que no hay suerte en lo que evidenció, que todo fue parte de su capacidad, su trabajo táctico, el conocimiento adquirido en sus estudios en Inglaterra y en su carrera como jugador.

De la Cobra que emocionó a propios y extraños vistiendo la camiseta de la Tricolor nadie duda, sus argumentos son muchos; no obstante, como timonel tendrá una tarea mayúscula: convencer que la Federación no se equivocó y que sí se merece el premio de comandar a la generación dorada del fútbol tico a Rusia 2018.