El campeón de Copa arrancó el torneo con una goleada en casa ante los coronadeños

Por: Randall Corella V. 18 agosto, 2014

Cartago. Este Invierno, el cielo de Cartago parece libre de brumas. Lo dejó muy claro ayer el equipo blanquiazul; una goleada de 3-1 sobre Uruguay de Coronado le sirvió para demostrar que si ganó el Torneo de Copa no fue por casualidad.

El brumoso Paolo Jiménez lanza un centro ante el acoso de Rudy Dawson y Carlos Ochoa (atrás). | EYLEEN VARGAS
El brumoso Paolo Jiménez lanza un centro ante el acoso de Rudy Dawson y Carlos Ochoa (atrás). | EYLEEN VARGAS

En su debut en el Torneo de Invierno, los dirigidos por Mauricio Wright volvieron a mostrar el buen nivel de la pretemporada; un fútbol de toque, velocidad y goles, que le permite a su afición hacerse ilusiones con una nueva corona.

Porque el arranque brumoso fue prometedor desde el pitazo inicial, impulsado por figuras como Néstor Monge, que en menos de cinco minutos soltó dos disparos de serio peligro sobre el arco lechero.

El primero de ellos se fue pegado al palo izquierdo; el otro exigió la tapada del arquero Darryl Parker y género un rechazo que Luciano Bostal envió sobre el travesaño.

La presión de los locales hacía pensar que la apertura del marcador no tardaría en caer... y así fue.

El nuevo cerebro brumoso, Johan Condega, se robó la banda izquierda para sacar un centro al segundo palo, donde Juan Diego Madrigal llegó sin marca, dominó tranquilo y soltó un derechazo directo al ángulo.

El 1-0 era tan obvio como justo y si Cartaginés no se fue al descanso con una amplia ventaja fue por la gran mañana de Parker.

El juvenil portero no solo repelió en gran forma un remate a bocajarro de Condega (15’) y otro disparo de Madrigal desde el borde del área (29’), sino que se rifó el físico en múltiples balones aéreos.

Su buen despliegue pareció bajarle las revoluciones al cuadro local y hacer que Uruguay se acomodara mejor en el terreno, hasta conseguir el empate al 40’, en un cabezazo de Jonathan Moya tras un tiro de esquina.

Tras el descanso, Uruguay intentó sacudirse de la presión local, pero Wright se percató de esas intenciones y movió sus fichas.

Leandro Silva, Danny Fonseca y sobre todo Daniel Quirós, saltaron del banquillo para cambiarle la historia al partido. Con ellos dentro de la cancha, Uruguay desapareció por completo y Parker tuvo que multiplicarse otra vez para detener la andanada brumosa.

Tuvo arrestos hasta detenerle un penal a Jameson Scott (75’), pero el rebote quedó servido para que el zaguero local anotara el 2-1.

De nuevo cuesta arriba, los aurinegros lanzaron su último intento con un cabezazo de Joshua Díaz que se estrelló en el horizontal y volvieron a esfumarse en un Fello Meza que ya se vestía de fiesta.

Y la alegría terminó de desbordarse a seis minutos del final, cuando Quirós se escapó por la banda derecha y sirvió atrás para que el 3-1 de Pablo Herrera despejara el cielo del Invierno brumoso.