Pasaba de ronda hasta con empatar, pero perdió en casa y con el estadio lleno

Por: Cristian Brenes 14 noviembre, 2016
El defensor brumoso Rándall Alvarado (derecha) se tapa la cara tras quedar eliminados en la última fecha del Torneo de Invierno, mientras que atrás los jugadores de Santos celebran la clasificación. | RAFAEL PACHECO
El defensor brumoso Rándall Alvarado (derecha) se tapa la cara tras quedar eliminados en la última fecha del Torneo de Invierno, mientras que atrás los jugadores de Santos celebran la clasificación. | RAFAEL PACHECO

Tan solo 90 minutos fueron suficientes para que el mismo equipo que hizo que la afición de Cartaginés dejara de creer en fantasmas, los reviviera todos, hasta los peores y más odiados en 75 años de ayuno de campeonatos.

Los brumosos le fallaron a su hinchada en el momento menos oportuno, cuando lo único que debían hacer era no perder contra Santos de Guápiles.

La derrota 2 a 3 fue un volver al pasado para una fanaticada que pensó que esta vez la historia sería diferente, que no se tendría que sufrir y que todos los mitos, hasta el famoso muñeco, estaban expulsados.

Sin embargo, de nuevo las caras largas, la frustración, el llanto y la desazón terminaron por emerger en el Fello Meza, luego de que los blanquiazules sumaran su cuarto torneo al hilo sin clasificarse a una segunda fase.

Lo que debía ser una fiesta a estadio lleno, culminó repleto de drama en todos los sectores; por un lado jugadores en el piso, por otro directivos tomándose las cabezas y mirando al cielo en busca de que la pesadilla terminara, mientras que algunos aficionados invadían la gramilla para reprochar a sus figuras.

Incluso, al final del choque, en las afueras del Fello Meza, futbolistas como Hernán Fener solo acataban a ofrecer disculpas a quienes esperaban la salida de cada integrante del equipo.

Una realidad totalmente opuesta a la de un Santos que celebró a lo grande en el centro de la cancha y que trasladó toda su alegría al camerino, que retumbó con música, cánticos y felicidad.

Al final los caribeños no tenía por qué guardarse nada, tras un partido redondo, en el que fueron superiores y sacaron ventaja del nerviosismo y la inoperancia de los brumosos.

Los visitantes se apegaron a un planteamiento impecable, golpearon apenas en 89 segundos con el cabezazo de Kenny Cunningham, respondieron tras el tanto de penal de Rándall Brenes al 10’, se volvieron a poner arriba en el 13’ luego del remate potente de Reymond Salas, aguantaron nuevamente que Brenes les empatara en el 15’, y el propio Salas dio la estocada al 29’.

Esta vez ni Chiqui en su mejor nivel, ni un técnico ganador como Jeaustin Campos, fueron suficientes para que Cartaginés espantara a sus fantasmas.