El volante es el goleador de los rojinegros con cinco tantos, junto al ariete Jonathan McDonald.

Por: Ferlin Fuentes 19 octubre, 2015
El hondureño Carlos Discua burló al volante belemita Daniel Varela en el partido de ayer en el Eladio Rosabal Cordero. | RAFAEL PACHECO
El hondureño Carlos Discua burló al volante belemita Daniel Varela en el partido de ayer en el Eladio Rosabal Cordero. | RAFAEL PACHECO

El catracho Carlos Discua tuvo el domingo, ante Belén, su mejor presentación con los manudos en lo que va del Invierno.

El hondureño fue protagonista en el medio campo, jugó con mayor soltura ante un rival permisivo y aprovechó los espacios para así, con pulso de cirujano, trazar buenos pases filtrados a sus delanteros.

Además, propició dos buenos lances que terminaron en autogol por parte de los defensores belemitas. A esto se le abona un muy buen gol, al 15’, marcado de pierna derecha.

El volante considera que el juego fue propicio para tomar el balón y jugar, pues el rival no apostó a atrincherarse, por lo que dejó espacios.

“Por el resultado y por lo que logré hacer en la cancha, puedo decir que fue mi mejor juego. Eso es lo que uno busca día a día, mejorar es la clave.

”Me costó al inicio del campeonato, no lo escondí en su momento y no lo escondo ahora. Las canchas sintéticas no eran habituales para mí, en Honduras son naturales y hubo que acomodarse al pique del balón y a la velocidad con la que corre. Otro aspecto es la función que se me pide, es distinta a lo que practiqué en el Motagua, se me pedía jugar más a espalda de los delanteros y acá lo hago más por los costados”, aseguró ayer el Chino.

El volante es el goleador de los rojinegros con cinco tantos, junto al ariete Jonathan McDonald, y tiene una asistencia.

El “10” erizo subraya que su principal objetivo no es terminar como el goleador del equipo.

“El gol no se me ha negado a lo largo de mi carrera, soy atrevido, confieso que me gusta intentarlo, principalmente de media distancia, pero mi función está más en las asistencias”, explicó Discua.

Los erizos se confiesan sorprendidos por el desgano de Belén, que suele ser un dolor de cabeza, pero que ayer fue inofensivo. “Los esperábamos más aguerridos”, dijo el catracho.

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