Por: Amado Hidalgo 21 octubre, 2015

No sé si se lo merecen o no, si es mucho o poco dinero. Lo cierto ees que los gastos de bolsillo de los dirigentes del Comité Director de la FEDEFUTBOL, y afines, resulta incongruente. Y que la justificación para recibirlos es poco aceptable.

Los miembros del máximo ente del futbol y otros allegados reciben entre $125 y $165 diarios, aparte de sus viáticos, cuando van de gira con la Selección Nacional. La explicación de los beneficiados es muy sencilla: tienen que dejar sus trabajos, o pedir permisos sin salario, es “una compensación pequeña ante tanto sacrificio”. Pregunto: ¿Y por qué entonces se pelean los puestos en forma encarnizada, como en la reciente elección para el Comité Director? ¿Por qué se habló de componendas, de ofrecimientos, de negociaciones, de presiones?

¿A quién no le gustaría al menos una vez en su vida ir a un Mundial como dirigente, vivir a cuerpo de rey durante 15 o 20 días, ser objeto de recepciones, invitaciones, estar en el foco de los reflectores, y además volver al país con los bolsillos llenos de dinero que no gastaron y no hay que justificar?

¿Por qué una buena cantidad de federativos repiten del anterior Comité Director, pese a lo agotador que fue el proceso eliminatorio y el Mundial de Brasil? ¿ No los dejó estresados el encarcelamiento sorpresivo del amigo, del compañero de viajes, del líder de la dirigencia quien hoy espera extradición en la cárcel?

Pero la mayor interrogante es si un futbol quejumbroso como el nuestro, que se lamenta y pregona la escasez de siempre, puede darse el lujo de tener dirigentes bien comidos y viajados y equipos muy pobres, ligas menores sin desarrollo y futbol femenino limosnero. Lo primero que recordé cuando leí los montos que don Eduardo Li y compañeros llevaron a sus bolsillos gastones fue la campaña de Lixi Rodríguez y otras jugadoras para recibir donativos y prepararse mejor antes del Mundial de Canadá.

Salió hasta en el periódico español Marca. Contó que tenía una ayuda de 50 mil colones al mes, que no le alcanzaba ni para los pasajes. Pronto las chicas tuvieron que cerrar el pedido en la página de Internet, tras un regaño de los federativos, los mismos que se guardan en el bolsillo mucho más de esos 50 mil colones que Lixi recibía. Solo que lo de ella era mensual y lo de ellos diario.