Por: Eduardo Baldares 24 febrero, 2015

Aunque recientes, los años de gloria se ven lejanos, vaporosos. En cuestión de meses, los aplausos estridentes mermaron hasta casi desaparecer. El héroe de entonces, el cinco veces campeón, aquel que desplegaba sus alas para volar por encima de todos y de todo, picoteando tácticamente la armadura rojiamarilla, metálica como la de Ironman, y también la del monstruo, vive sus horas más bajas.

Tras perder final y semifinal anteriores ante su némesis, Saprissa, la Liga había arrancado bien el Verano 2015, pero se embelesó prematuramente con engañosos acordes de gloria. Le ganó un set de tenis al Cartaginés (6-2) y se sintió más que Birdman, ¡Superman!, sin percatarse que esa noche el rival se lo facilitó todo con un adefesio de planteamiento, abierto de par en par, sin precauciones defensivas.

Mientras el álter ego colectivo, alado en su presunción, le decía “Alajuelense, sos invencible”, el equipo perdió ocho de los siguientes nueve puntos disputados. La alucinación terminó.

Sin embargo, Óscar Ramírez está a las puertas de una oportunidad dorada de redención. Cual Ave Fénix, desde este jueves puede reconstruirse desde las brasas y comenzar a levantar vuelo, cuando abra su serie de cuartos de final de “Conca-Champions”. Pero tiene que entender que se topará contra un rival serio, el DC United, equipo metódico, calculador, estratégico, todo lo contrario al Cartaginés del pasado 11 de febrero.

Más difícil parece la misión del científico del ardid, el matemático del comentario mordaz, el “doctor Turing” del juego dentro y -especialmente- fuera de la cancha: Jeaustin Campos, encargado de descifrar el enigma que representa el arsenal más completo de Concacaf, el América de México. La ruptura de los códigos aztecas se ve dificultada por las lesiones de Heiner Mora y Bustos Golobio, piezas clave en la máquina de Campos. Y, para colmos, mañana tampoco contará con David Guzmán, sancionado.

Agazapado, todo concentración, presto para asestar un mortífero disparo, Mauricio Wright ha creado un nuevo Herediano, más frío, más sobrio, un Herediano francotirador, que no se mete en reyertas a fuego cruzado con los rivales, sino que los espera, los mide. ¿Podrá derribar al Olimpia? La batalla comienza hoy, en Honduras.