Ninguno aprovechó acercarse a ‘grandes’ en la tabla, que ayer no tuvieron acción

Por: José Luis Rodríguez C. 7 septiembre, 2015

Sin daños, pero sin beneficios, así terminaron ayer Belén y Uruguay tras el empate a uno que lograron en el Rosabal.

Aunque de lejos una paridad como visitantes podría parecer buena, esta vez dicha regla no aplica para los lecheros, y mucho menos para belenitas, pues la de ayer fue una jornada donde los ‘grandes’ no jugaron.

Si Belén ganaba pasada del décimo al octavo puesto, mientras que un triunfo uruguayo les habría colocado cuartos en la tabla, por encima de Saprissa.

Mas no fue así, y la repartición de unidades dejó a Belén penúltimo y a los coronadeños sextos.

Al no contar con plantillas excelsas en figuras, ambos conjuntos se parecen por su disposición de correr todo el partido, aunque lo trabado de sus mediocampos entorpezca y adormezca la bola.

Tan similares son estos dos clubes que en el primera mitad fue más táctica que intensa.

Sus cerradas zonas de volantes, con Paulo Rodríguez y Kenny Cunningham en el bando lechero, y Carlos Hernández junto a Carlos Acosta y Bruno Castro por los locales, complicó la llegada de la pelota a las ofensivas.

La estrategia de ambos, de tocar rápido, fue poco acertada debido a que hubo impresición.

Pese a este detallea y la dificultad por trasladar el balón al ataque, Uruguay se encontró, como siempre lo hace, con una genialidad de Alejandro Alpízar para irse arriba en la pizarra.

Corría el minuto 13 cuando el ‘10’ lechero se inventó un taquito que dejó a Allan Alemán frente al marco, y este no desaprovechó.

Fue el primer tanto del Superratón con su nuevo club, y el presagio de que el partido ganaría en juego abierto, más no fue así.

Solo cuatro minutos más tarde los locales empataron en una acción rápida de Bryan López, punto alto, quien corrió por derecha y toco para que el “robusto” Adams fusilara a Drummond.

Con los goles y el pensamiento de que la victoria empujaaría en la tabla a cualquiera de los dos, hubo mucho más sigilo.

Del resto de la primera parte solo se contabilizan dos llegadas más por cada uno, y de la segunda, cuando los cambos quisieron cambiar el juego, solo destaca el disparo de López que Drummond conjuró abajo y el de Adams que dio en el palo izquierdo y salió.

Tan parecidos son estos equipos que fue imposible hacerse daño en el marcador, mas que el que se hicieron al no aprovechar la oportunidad de ascender.