Belemitas nunca se arrugaron, ni cuando tenían uno menos, y llegó la recompensa

 14 noviembre, 2011
 El porteño Juan Diego Ruiz (izquierda) persigue el balón, en disputa con Michael Barquero. Belén consiguió una sufrida victoria jugando en casa para abandonar el sótano del Torneo de Invierno. | MARIO CASTILLO / PARA LN
El porteño Juan Diego Ruiz (izquierda) persigue el balón, en disputa con Michael Barquero. Belén consiguió una sufrida victoria jugando en casa para abandonar el sótano del Torneo de Invierno. | MARIO CASTILLO / PARA LN

Señala el conocimiento popular que la suerte se fabrica, máxima que fue cierta ayer, cuando Belén Bridgestone se valió del arrojo para conseguir el favor del azar con un penal al minuto 90.

Otra virtud fue el sosiego, puesto que los belemitas se quedaron con diez y aún así dejaron que Puntarenas se desesperara buscando un urgente triunfo para seguir con vida en el Torneo de Invierno.

En el Polideportivo de Belén, se dio un duelo entre dos cuadros necesitados. El de casa ocupaba puntuar para salir de la mala racha y de la última posición. El de visita tenía que ganar y rezar por la derrota de Cartaginés, para así tener la opción de entrar a las semifinales.

Partido parejo, marcado por la estrechez de una cancha donde cada espacio vale oro y por dos actores que casi nunca supieron cómo hallar ese metal precioso o mucho menos sacarle valor.

El equilibrio parecía romperse cuando al 62’ el capitán local, Giancarlo Palacios, vio su segunda amarilla en dos minutos y abandonó un partido bien jugado.

La expulsión fue dolorosa para Belén pues no solo perdió a su capitán y quedó en desventaja numérica, sino que se les fue el hombre que aportaba el equilibrio de la media como cerrojo y como primer enlace vital para la salida.

Al menos fue válida la lección porque las amonestaciones fueron propias del mal enfoque de una avidez por detener al Puerto, que buscaba imponer condiciones.

En adelante los puntarenenses se fueron con todo (incluso el empate los dejaba fuera). Buscaron las conexiones, velocidad por las bandas, el dichoso pelotazo, acomodaron a Yendrick Ruiz de 9, 10, 11, por donde fuera. Nada les rindió pues de poco sirve insistir cuando en el último cuarto de cancha todo se desperdicia.

En el otro plano, el jugador de menos al parecer le abrió los espacios a Belén, que entonces sí tocaba, armaba y llegaba con peligro.

Quiso el azar premiar esas ganas de los locales por jugar.

Al 90’, Marco Mena ingresó por la esquina derecha del área, donde se topó al portero Luis Diego Sequeira. El cancerbero le entró por bajo y le sacó muy bien la pelota, pero al árbitro Rafael Vega le dio por cometer su enésimo error del partido y sancionó penal.

Cosas del futbol y de un silbatero despistado: Belén merecía el triunfo y le llegó en una injusticia.

Ariel Santana cobró sin ninguna duda, venció a Sequeira, Belén salió del sótano y Puntarenas a planificar el Verano.