Por: Eduardo Baldares 23 mayo, 2016

La Costa Rica deportiva palpita su fin de semana más glorioso. Andrey Amador culminará su trajín en el Giro de Italia 2016 y Keylor Navas defenderá la portería del Real Madrid en la final de la Champions .

Mucho se ha publicado sobre las posibilidades reales de ambos. Análisis serios hechos por expertos han desbordado diarios, páginas web, espacios radiofónicos y televisivos. ¿Qué más se puede decir? Poco, así que valga darle cabida a un aspecto de escaso abordaje, pero tan tico como Andrey y Keylor: ¡El agüizote! ¿En qué sentido? En el siguiente: Hay quienes creen que las vibras son particularmente positivas por disputarse los desenlaces en Turín (Amador) y Milán (Navas).

Esto, porque Italia le sienta muy bien a la Costa Rica deportiva. En fútbol, la primera gran victoria de resonancia mundial ocurrió contra los azzurri , en los Juegos Olímpicos Los Ángeles 1984.

Vendría el debut costarricense en mundiales de categoría mayor, Italia 1990, donde la Tricolor reventaría las bolas de cristal al clasificarse a segunda ronda, una hazaña que solo sería superada 24 años después, cuando llegaría a cuartos de final dejando tendidos a rivales como Uruguay, Inglaterra, Grecia... ¡e Italia!

Perdónenme los “creyenceros” mi realismo cero mágico, pero nada tiene que ver que la final contra el Atlético se juegue en Milán con las posibilidades del Real Madrid (¡que sí las tiene!), pero... ¿y si se concreta una nueva coincidencia? ¡Bienvenida sea!

En el deporte de los pedales, Italia parece la tierra prometida de Andrey Amador. Allí ganó la etapa 14 del Giro en el 2012, el año pasado conquistó una histórica cuarta posición en esa, una de las tres grandes competencias por etapas del mundo, para ponerle la cereza al pastel el pasado 20 de mayo, cuando se enfundó la maglia rosa de líder. ¿Y si consigue recuperarla o bien treparse al podio? ¡Ojalá!

Aunque no creo en agüizotes (con Cartaginés los gasté todos y no me dio resultado), creo en las buenas vibras y apoyo todo lo que se les envíe en positivo, con fundamentos o sin ellos, con tal de ayudarles a levantar la Orejona y escalar al podio en el Giro...

¡Al carajo todo! Voy a reutilizar mis viejos calcetines de la (supuesta) buena suerte. El poder del muñeco no llega hasta Italia.