Por: Johan Umaña V. 22 septiembre, 2013

A pesar de que no ha lucido un gran nivel, Maurim Vieira ya es difícil de sustituir en Alajuela.

El extremo brasileño recibió dos partidos de castigo y de inmediato se notó una gran carencia de esta Liga: no tiene quien le llene el campo por la izquierda.

Al inicio de la campaña los manudos sufrieron buscando quien les abarcara todo el hueco del lateral izquierdo: ni Juan Gabriel Guzmán, ni Porfirio López, completaron las tareas de poner llave en retaguardia y alimentar a la ofensiva.

Cuando Ramírez implantó la línea de tres y colocó a Maurim en su posición natural que Alajuelense empezó a carburar y ganar. En su ausencia, se ve la realidad: no hay quien ataque sin descuidar las espaldas por izquierdo.

La lógica supone que equipo ganador no se toca y lo más fácil sería un cambio de nombre: que Guzmán se “coma la torta”.

Otra opción es Rónald Matarrita, el novato de más ver en la pretemporada y mencionado por Óscar durante la semana.

También se especuló mucho sobre la posibilidad de volver a la línea de cuatro. Tanto que el Machillo se hartó y mandó a los periodistas a preguntar sobre el sistema a la Cueva.

Lo cierto es que a Ramírez le encanta ese juego de posibilidades y enredos, dejar que las especulaciones afloren al nivel de que incluso hacer lo lógico podría sorprender al jefe del otro banquillo.